El informe forense demostró que este chico "estaba desnutrido, muy adelgazado y tenía signos de abuso sexual. Había dilatación anal, con destrucción de la mucosa que son signos de abuso". Cuando la Policía allanó la casa del sospechoso encontró el cadáver de Hugo enterrado debajo de la cuna, cubierto por una carpeta de cemento y con signos de haber sufrido todo tipo de torturas y vejaciones. Gustavo, en tanto, murió por los golpes que recibió cuando intentó defender a su madre, que estaba embarazada, de la golpiza a la que estaba siendo sometida por Alvarez. El fiscal de la causa, Gustavo Castillo, había pedido la pena de reclusión perpetua para Alvarez y su mujer por los crímenes de los dos menores.