Leandro Halperin, docente de la UBA y especialista en temas penitenciarios, se hizo eco del escándalo cuando se disponía a llevar a su hijo de 9 años al predio de Parque Patricios para que jugara el partido de su categoría de la escuadra verdolaga. "Lo que contaron los padres es que cuando jugaba la categoría 2002 algunos chicos empezaron a sentirse mal entonces avisaron a los técnicos de ambos equipos. Ellos también comenzaron con picazón en la garganta y llamaron a algunos padres que constataron que todavía había gas en el aire. Una locura. Luego suspendieron la jornada", reveló en diálogo con este diario.
Al parecer, directivos del club local, u
bicado en cercanías a la villa Zabaleta, responsabilizaron por lo sucedido a un joven pero prefirieron no dar a conocer su identidad.Para Halperin lo ocurrido "es incomprensible. Sé de los esfuerzos de los dirigentes del club Piraña y de los padres para llevar adelante las distintas actividades, le ponen mucha voluntad. Tratan de contener a muchos chicos en situación de vulnerabilidad para que estén dentro del club practicando algún deporte antes que enfrenten alguna situación de riesgo en la calle. Y lamentablemente estos incidentes dañan todo el laburo que llevan a cabo".