Durante el proceso judicial, la defensa de Molaro intentó demostrar que el joven era víctima de bullying por parte de Céparo.
En tanto, el fiscal Rafael Cotorruelo y los abogados Raúl Masutti y Ladislao Uzín Olleros, representantes de la familia Céparo refutaron la versión del hostigamiento, por considerar que fue desmentida por varios testigos y que no pudo ser probada.
En la etapa de los alegatos, la Fiscalía y la querella habían solicitado condenar al acusado con la prisión perpetua, por entender que fue un homicidio calificado por alevosía.
Además, negaron que se haya tratado de un caso de bullying por parte de la víctima.
Para el fiscal, se trataba de "un homicidio premeditado, eligió el arma más letal, el lugar de indefensión de la víctima y el plan para escapar".
El hecho ocurrió en la puerta de la casa de la novia de Céparo, adonde Molaro dijo que había ido a dialogar para poner punto final a una etapa de hostigamiento.
Molaro habría disparado tres veces contra Céparo y la víctima alcanzó a decir el nombre del agresor.
El acusado estuvo 20 días prófugo hasta que fue detenido en la zona céntrica de la ciudad chaqueña de Resistencia.