Según la versión que Santillán dio a la Policía poco después del hecho, Fátima estaba limpiando discos compactos con algodón y alcohol, encendió un cigarrillo y se prendió fuego.
El primer fiscal de la causa, Ramiro Varangot, consideró durante casi dos años que no había pruebas para acusar a la pareja de Fátima, por lo que la imputación la hizo el juez, en una decisión inédita luego avalada por la sala II de la Cámara de Apelaciones de Lomas de Zamora.
Entonces, Varangot fue apartado del expediente y el fiscal Loureyro volvió a analizar toda la prueba, tomó declaraciones a los principales testigos y hace casi un mes pidió la detención de Santillán, la cual se concretó el 30 de agosto.
Para ordenar la medida, el juez tuvo en cuenta los dichos de testigos que hicieron referencia a las constantes peleas que existían en la pareja y se valoraron denuncias anteriores por parte de Fátima, que aseguraban que era víctima de violencia por parte de Santillán.
También se evaluó la historia clínica de Catán en cuanto al tipo de quemaduras que presentaba en el cuerpo, vinculadas a la sospecha de que pudo existir algún tipo de defensa por parte de la víctima.
Según determinaron los médicos, las quemaduras profundas, de tipo B, se encontraban en la zona toráxica y la zona posterior de sus manos, mientras que en las palmas y su cara presentan quemaduras intermedias y superficial, respectivamente.
El magistrado también tuvo en cuenta el faltante, de la casa que compartía la pareja, de una cámara filmadora, una computadora y los DVD donde se grababan, por cuestiones de seguridad, lo que ocurría en la casa.
Los investigadores creen que allí quedó grabada la agresión hacia Fátima por parte de Santillán, y por eso “desapareció” del lugar cuando la Policía fue a allanar la vivienda.