De esta manera, el magistrado hizo lugar al pedido de la fiscal de la causa, María de los Ángeles Attarián Mena, quien consideró que los dos acusados se aprovecharon del estado de indefensión de las víctimas -dormían al momento de ser asesinadas- y las mataron para lograr impunidad en otro delito, en este caso, la usurpación de la vivienda donde residían. Según las fuentes, la fiscal también imputó a Arballo Perotti y Soria del robo a un remisero cometido el 28 de abril último, es decir, dos días antes de que fueran descubierto los homicidios de Lorena Sosa (21), su hija Jazmín (3), su padre Pablo Sosa (65) y su hermanastro Javier Lucce (25).