Según las fuentes, los efectivos encontraron al chico en el interior del baño de la terminal de micros.
Luego, el personal policial y los padres del niño descubrieron que los responsables eran dos adolescentes, una de ellas la tía del secuestrado.
De acuerdo a los voceros, la adolescente retiró a su sobrino de la escuela con la excusa de que su madre lo estaba esperando a las pocas cuadras del establecimiento.
Un policía observó a una joven que realizaba movimientos sospechosos al ingresar al baño de hombres primero y al de mujeres después, por lo que fue seguida y así encontraron al niño sentado en uno de los inodoros, jugando con un teléfono celular.
La joven contó que era amiga de la tía del pequeño y que todo había sido planificado por ambas.
Las dos amigas deberán presentarse ante la juez de menores para explicar las razones que las llevaron a secuestrar al niño, quien no tenía lesiones, aunque estaba nervioso, y según comprobaron los investigadores todo el tiempo lo tuvieron en el baño de la terminal de ómnibus de Trancas.
Los padres del pequeño son oriundos de Bolivia, y desde hace unos cuatro años viven en dos casillas precarias de madera en una finca de Trancas, donde trabajan cultivando verduras.