Cuando el hijo regresó, “advirtió que su madre poseía azúcar en su boca, como también encontró restos diseminados en su cama y almohada, atribuyendo al imputado el suministro de dicha sustancia, que perjudicó la salud de la damnificada”.
En primera instancia, el viudo había sido sobreseído, pero la Sala Séptima de la Cámara del Crimen revocó esa resolución y ordenó una serie de medidas de prueba para establecer qué fue lo que ocurrió con la mujer, que poco después murió.
El tribunal pidió determinar si la paciente, “luego del episodio denunciado, registró un aumento de la glucemia, así como la influencia que pudiere tener la ingestión de azúcar en una persona con la patología verificada, en particular, si pudo haber empeorado su estado de salud o haberle causado la muerte”.
Esta agencia mantendrá en reserva las identidades de todos los protagonistas de esta historia.
Los camaristas Mauro Divito y Juan Cicciaro resolvieron que “hasta tanto se profundice la pesquisa... la desvinculación definitiva del encartado no puede ser avalada”