El delincuente fallecido, que no había sido identificado, quedó tendido en la puerta de la casa y fue descrito como de entre 30 y 35 años, tez blanca y 1,75 metros de altura. En su poder fue encontrado un revólver tipo "lechucero" con cinco proyectiles cargados y tenía puesto un chaleco antibala con la inscripción Policía, aunque no se corresponde con los usados por la fuerza de seguridad bonaerense.
En el caso tomó intervención el fiscal Pedro Marchetti, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) número 7 de Moreno, que no tomó medida alguna sobre el chico que se enfrentó con los delincuentes.
El arma estaba
registrada a nombre del padre del menor, quien dijo después que su hijo "está mal, no para de llorar por lo que pasó", y consideró que los delincuentes "han tenido códigos" y "le perdonaron la vida" a fu familia al optar por irse del lugar sin dispararles.