Se trataba de los primeros grandes cruceros que iban a pasar por el archipiélago en el inicio de la temporada de verano, uno operado por la empresa Holland America Line y el otro por la compañía alemana AIDAcara.
“Es totalmente inapropiado adherirse a la acción, lo que equivale a un chantaje. Estas empresas de grandes cruceros son actores importantes”, dijo una fuente del gobierno británico citada por el Daily Mail en una nota publicada en la víspera.
Además, agregó: “Hemos dicho a los grupos de cruceros que no pueden responder a la agresión económica de Argentina hacia las Malvinas”.
El diario británico publicó ayer que los habitantes de las islas temen que el “boicot” argentino impacte negativamente en su economía, a raíz de la caída de visitas de cruceros.
“Estamos profundamente preocupados al enterarnos de que una compañía de cruceros ha tomado la decisión de cancelar una visita a las Islas Malvinas después de un violento acto de intimidación en contra de sus agentes de embarque en la ciudad de Buenos Aires”, afirmó un portavoz.
Señaló, a la vez, que “tratar de estrangular la economía de un pequeño grupo de islas no beneficia a nadie y sólo condena a los que prestan su apoyo”.
La guerra en el Atlántico Sur entre Gran Bretaña y la Argentina se produjo en 1982 cuando gobernaba en Londres la conservadora Margaret Thatcher, conocida como “La dama de Hierro”, y en Buenos Aires lo hacía la dictadura cívico militar encabezada por el ex general Leopoldo Fortunato Galtieri