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13 de agosto 2026 - 10:33
El Gobierno teme que la oposición se haya despertado y acelera el armado para 2027

Tras una derrota en el Senado, el oficialismo busca recomponer vínculos con gobernadores y el PRO mientras el peronismo intenta ordenar su estrategia electoral.

A poco más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, el Gobierno comenzó a mirar con mayor preocupación el escenario político. En la Casa Rosada todavía confían en la reelección de Javier Milei, pero admiten que la oposición empezó a mostrar señales de recuperación y que el oficialismo ya no tiene el mismo margen para competir prácticamente sin adversarios.

La derrota sufrida en el Senado fue interpretada como un punto de inflexión. Para distintos sectores del Gobierno, el resultado mostró que los gobernadores y los bloques opositores pueden ponerle límites al oficialismo cuando logran coordinar sus posiciones. Esa situación encendió las alarmas y aceleró una estrategia destinada a recuperar aliados y evitar nuevos traspiés en el Congreso.

En ese marco, Karina Milei comenzó a reforzar los contactos políticos. Uno de los movimientos más importantes fue su comunicación con Mauricio Macri, con quien retomó el diálogo después de varios meses de distancia. El objetivo es avanzar hacia un entendimiento entre La Libertad Avanza y el PRO que permita llegar a las elecciones con una estructura más amplia.

Karina Milei retomó el diálogo con Mauricio Macri y el oficialismo busca avanzar en un acuerdo con el PRO.(Imagen generada con IA).

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Este jueves, además, habrá una reunión en la Casa Rosada entre representantes de ambos espacios. Participarán Eduardo "Lule" Menem y Diego Santilli por el oficialismo, mientras que por el PRO estarán Cristian Ritondo y Fernando De Andreis. El encuentro será parte de una serie de conversaciones destinadas a explorar un posible acuerdo electoral para 2027.

El Gobierno ya no ve a la oposición como un rival dormido

El cambio de escenario también está relacionado con los movimientos dentro del peronismo. Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner, junto con referentes de distintos sectores, comenzaron a discutir una estrategia común de cara a las próximas elecciones. En la Casa Rosada siguen de cerca esas reuniones porque entienden que una oposición fragmentada favorece directamente las chances de Milei.

Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner se reunieron para avanzar en la unidad del peronismo y ordenar la estrategia electoral de cara a 2027.

ADEMÁS: Cumbre peronista de cara a 2027 y con la misión de "blindar" las PASO

"Los peronistas están viendo que son competitivos. Ven el poder más cerca y se empiezan a juntar", fue el diagnóstico que circuló en la mesa política del Gobierno. La preocupación oficialista es que los distintos sectores opositores hayan comenzado a recuperar confianza después de varios meses en los que parecían sin capacidad para enfrentar al Ejecutivo.

A esto se suma el acercamiento entre La Libertad Avanza y el PRO. Karina Milei retomó el contacto con Mauricio Macri y este jueves habrá una reunión en Casa Rosada entre dirigentes de ambos espacios. El oficialismo busca reconstruir un vínculo que sufrió fuertes tensiones y que ahora puede transformarse en una pieza importante del armado electoral.

Los gobernadores también ocupan un lugar central en la nueva estrategia. Después de comprobar que pueden tomar distancia del Poder Ejecutivo y construir mayorías propias en el Congreso, el Gobierno busca recuperar el diálogo y ofrecer mayores concesiones políticas. Entre las alternativas aparecen el envío de fondos a las provincias y la habilitación de proyectos impulsados por sectores de la oposición dialoguista.

El desafío para el oficialismo es que esas negociaciones no terminen alejándolo del electorado que llevó a Milei a la Casa Rosada. Allí aparece otro temor: haber perdido parte del discurso "anticasta" que fue una de las principales banderas de La Libertad Avanza durante la campaña de 2023.

Economía y voto anticasta, las otras alarmas de la Casa Rosada

En sectores del Gobierno consideran que existe un rechazo generalizado hacia la dirigencia política y que ese sentimiento continúa presente en la sociedad. El problema es que La Libertad Avanza corre el riesgo de quedar asociada a las mismas prácticas que durante años cuestionó.

Las reuniones partidarias dentro de la Casa Rosada, los acuerdos con dirigentes tradicionales y los distintos episodios judiciales que involucraron a figuras cercanas al oficialismo generan preocupación. Una encuesta de la consultora Casa Tres ubicó a la corrupción como el segundo principal problema del país detrás de la situación económica, con el 16% de las respuestas.

En paralelo, la economía aparece como otro frente que puede complicar las aspiraciones electorales. Dentro del ala política del Gobierno comenzó a crecer la preocupación por el poder adquisitivo, las tarifas, el transporte y la morosidad, mientras se espera el dato de inflación de julio.

Aunque públicamente el Ejecutivo sostiene que no habrá un cambio de rumbo ni un nuevo "plan platita", algunos dirigentes oficialistas consideran que será necesario atender las dificultades que atraviesan los hogares. La preocupación está puesta en que el malestar económico termine trasladándose al plano electoral.

Así, la carrera hacia 2027 ya empezó dentro de la Casa Rosada. Milei mantiene la expectativa de ser reelegido, pero el oficialismo entiende que ya no puede confiar únicamente en la fragmentación de sus adversarios.

La oposición comenzó a moverse, el peronismo busca ordenar sus filas y el PRO vuelve a negociar con La Libertad Avanza. Frente a ese escenario, el Gobierno acelera su armado político mientras intenta conservar el perfil que lo llevó al poder. El temor ya no es solamente perder votos: es que aquellos sectores que parecían fuera de juego hayan encontrado una forma de volver a competir.