Petri había estado horas antes en las áreas afectadas junto al gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck. “Evaluamos el impacto del fuego, el estado del operativo de combate y las estrategias de trabajo en conjunto para mitigar los daños”, había expresado el mandatario durante la recorrida.
La situación en La Patagonia
Las condiciones meteorológicas contribuyeron este martes al combate de las llamas en el incendio que hace dos semanas afecta a la localidad rionegrina de El Bolsón, aunque el fuego se mantiene en actividad y avanza hacia distintos puntos cardinales. Los medios aéreos operaban de forma condicional debido a que, además del descenso de la temperatura, se registran fuertes ráfagas de viento en la zona.
El incendio comenzó el 30 de enero pasado en el camino troncal que conecta con distintos senderos de montaña. Durante la tarde de ese día se registraron cuatro focos en simultáneo que, de acuerdo al testimonio de las autoridades, fueron provocados intencionalmente.
Los incendios forestales en El Bolsón comenzaron hace dos semanas.
El incendio en el Bolsón que inicialmente se dirigía hacia áreas montañosas alejadas de zonas residenciales, cambió de dirección debido a los vientos, amenazando sectores poblados como Loma del Medio y otros parajes cercanos. Ante esta situación, el Comité de Emergencias (COEM) ordenó evacuaciones preventivas en estas áreas.
Sin embargo, algunos residentes optaron por permanecer en sus hogares por temor a saqueos y con la esperanza de proteger sus propiedades del avance del fuego. Son numerosos los relatos de vecinos que observan con angustia las llamas a pocos metros del inicio de sus propiedades.
Desde diciembre de 2024, la Patagonia argentina enfrenta incendios forestales que también afectaron gravemente a las provincias de Neuquén y Chubut. En Neuquén, el Parque Nacional Lanín sufre un incendio en el Valle Magdalena, activo desde enero de 2025, que consumió aproximadamente 5.000 hectáreas.
En la localidad de Epuyén, situada en la provincia de Chubut, un incendio iniciado en enero arrasó con alrededor de 3.500 hectáreas, afectando bosques nativos y viviendas. Aunque parte del fuego ha sido contenido, todavía persisten focos activos de difícil acceso.