Los aviones partieron el 22 de septiembre desde la base aérea de Skrydstrup, en Dinamarca. Durante el recorrido realizaron escalas en Zaragoza y Gran Canaria, en España, y en Natal, Brasil. Para cruzar el Atlántico contaron con el apoyo de tres aviones cisterna KC-135R de la Fuerza Aérea estadounidense, que realizaron tareas de reabastecimiento en pleno vuelo.
El traslado también contó con el acompañamiento de aeronaves argentinas que transportaron técnicos, mecánicos, repuestos y equipamiento para brindar apoyo logístico. El arribo estaba previsto para el fin de semana, pero sufrió demoras por cuestiones meteorológicas y problemas con uno de los aviones de abastecimiento. Finalmente, los seis cazas llegaron a Córdoba y realizaron algunas pasadas de exhibición antes de aterrizar.
Por el momento, permanecerán en el Área Material Río Cuarto. Su destino definitivo será la VI Brigada Aérea de Tandil, donde se llevan adelante obras de remodelación para adaptar las instalaciones a las necesidades de la nueva flota.
La incorporación de los F-16 apunta a recuperar capacidades de combate supersónico que la Argentina perdió tras el retiro de los aviones Mirage en 2015. Según lo previsto, las aeronaves tendrán una vida útil de al menos 25 años.
El Gobierno analiza adelantar la entrega de los F-16
Aunque el cronograma original establecía que las últimas aeronaves llegarían en 2028, el Gobierno analiza acelerar el proceso y recibir los 12 aviones restantes durante 2027, en pleno año electoral.
La segunda tanda llegó tres meses antes de lo previsto, una modificación que abrió la posibilidad de adelantar también los próximos dos lotes. De concretarse esa alternativa, la Argentina podría completar la recepción de las 24 unidades antes de finalizar el próximo año.
La compra fue acordada con Dinamarca en abril de 2024 y tuvo un costo inicial de aproximadamente US$301 millones por los aviones. Sin embargo, el programa contempla otros gastos vinculados con el equipamiento, el armamento, la capacitación de pilotos y la puesta en funcionamiento del sistema. En ese marco, el costo inicial fue estimado en unos US$650 millones, mientras que el acuerdo de modernización y armamento tiene un techo de US$900 millones.
Durante la ceremonia, Presti destacó que la incorporación representa un paso en la construcción de una nueva capacidad para la Fuerza Aérea y remarcó la importancia de contar con infraestructura, entrenamiento y personal preparado para operar los cazas. El acto también tuvo referencias a la causa Malvinas, con la presencia de veteranos de la guerra y la interpretación de la Marcha de las Malvinas por parte de la banda musical de la Fuerza Aérea.
El Gobierno presentó los nuevos fusiles ARAD-5 y ARAD-7
En paralelo con la llegada de los F-16, el Ministerio de Defensa presentó el nuevo sistema de fusiles ARAD-5 y ARAD-7, adquiridos al Estado de Israel como parte del proceso de modernización de las Fuerzas Armadas.
El acto se realizó en el Regimiento de Infantería 1 Patricios y estuvo encabezado por Presti, acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare, y autoridades de las tres fuerzas.
Durante la primera semana de septiembre se recibió el primer lote de estas armas, con el que comenzó el proceso de adiestramiento de instructores y técnicos armeros. La incorporación busca reemplazar progresivamente los fusiles FAL utilizados por el Ejército, personal de seguridad y defensa de la Fuerza Aérea y la Armada, además de los M-16 de la Infantería de Marina.
El Ministerio de Defensa presentó los nuevos fusiles ARAD-5 y ARAD-7, que buscan reemplazar progresivamente al armamento utilizado por las Fuerzas Armadas.
Según informó la cartera de Defensa, durante octubre la empresa israelí IWI comenzará a dictar cursos de operación y mantenimiento para el personal militar. La recepción del segundo lote está prevista para el primer trimestre de 2027.
Los nuevos fusiles presentan dos variantes: el ARAD-5, con arquitectura AR-15, y el ARAD-7, con arquitectura AR-10. Ambos cuentan con miras electroópticas de punto rojo y ofrecen menor peso, mayor capacidad modular y posibilidades de adaptación a nuevas tecnologías.
La presentación forma parte del plan de reequipamiento impulsado por el Gobierno, que incluye tanto la incorporación de aeronaves de combate como la renovación del armamento individual de los efectivos militares.