El mandatario también vinculó las críticas periodísticas con un supuesto “llanto” motivado por el temor a que la ciudadanía conozca cómo, según su visión, opera el entramado de la prensa tradicional. El mensaje fue cerrado con el ya habitual “VLLC” (¡Viva la libertad, carajo!), una consigna que Milei suele utilizar para enmarcar este tipo de intervenciones como parte de su denominada “batalla cultural”.
El ataque contra Novaresio se suma a una lista creciente de periodistas que han sido señalados desde el oficialismo bajo la etiqueta de “ensobrados”, una acusación que distintas entidades periodísticas y organizaciones defensoras de la libertad de expresión vienen cuestionando por considerar que promueve la estigmatización y la deslegitimación del ejercicio del periodismo crítico.
Hasta el momento, Luis Novaresio no emitió una respuesta formal a los dichos presidenciales en sus redes sociales, aunque se espera que realice un descargo en su espacio televisivo. En el ámbito periodístico, en tanto, el nuevo cruce volvió a encender el debate sobre los límites del discurso presidencial y su impacto en la relación entre el Poder Ejecutivo y la prensa.