En ese marco, habría desplegado "maniobras dirigidas a crear un escenario de confusión y resistencia para obstaculizar la orden judicial" y así logró frustrar "una parte crucial del procedimiento: la requisa personal (y el secuestro del teléfono de Jonathan Simón Kovalivker)”.
Como prueba se tomaron los mensajes encontrados en su teléfono celular que revelaron "una suerte de protocolo no escrito que exhibe un modus operandi acerca de cómo no colaborar con las fuerzas de seguridad, cualquiera fuera”, remarcó el juez.
En uno de esos mensajes de WhatsApp, De Vicentis instruía a uno de los guardias: “Reitero sea la fuerza de seguridad que fuere, nosotros no tenemos que facilitarle el camino a ninguno”, destaca el fallo.
Al ser indagado en los tribunales de Retiro, De Vicentis no logró justificar por qué intervino en lo que pasaba si estaba de vacaciones.
Según reconstruyeron los investigadores, el jefe de Seguridad comenzó a llamar a todos los guardias, a quienes se les había advertido que no podían usar sus celulares hasta finalizado el operativo.
Los llamó "insistentemente" y "desobedeció " así la orden dada a sus subalternos de no usar los teléfonos hasta "lograr ser atendido" por uno de ellos, de quien obtuvo "la información sensible que pretendía: que la policía estaba buscando a Jonathan y Emmanuel Kovalivker".