01 de noviembre 2026 - 18:38
Productores yerbateros advierten que la actividad atraviesa una crisis sin precedentes

Los productores yerbateros de Misiones denunciaron que reciben entre $230 y $280 por kilo de hoja verde, cuando necesitan al menos $630 para cubrir los costos.

La crisis amenaza a miles de pequeños productores de Misiones.

El sector yerbatero atraviesa una profunda crisis económica que amenaza la continuidad de miles de pequeños productores de Misiones, afectados por la caída de los precios de la hoja verde, el incremento de los costos y las dificultades para sostener sus explotaciones. Las organizaciones rurales responsabilizan a la desregulación del mercado impulsada por el gobierno de Javier Milei y advierten que actualmente los agricultores trabajan a pérdida.

El presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN), Julio Petterson, aseguró que los productores reciben entre 230 y 280 pesos por kilo de hoja verde puesta en secadero, cuando necesitarían cobrar al menos 630 o 640 pesos para cubrir los gastos de producción.

Trabajar a pérdida

En ese contexto, advirtió que “hoy el productor trabaja a pérdida y para fundirse”, al describir una situación que compromete la subsistencia de numerosas familias vinculadas con una de las principales actividades económicas de la provincia.

Petterson apuntó especialmente contra la desregulación de las funciones del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que perdió la facultad de establecer precios mínimos de referencia para la materia prima. Según sostuvo, esa decisión dejó a los pequeños agricultores en una posición de mayor vulnerabilidad frente a los grandes compradores.

La crisis también se refleja en los volúmenes de producción. La cosecha acumulada durante 2026 registra una caída interanual superior al 5%, mientras numerosos agricultores enfrentan deudas y algunos deben trasladarse temporalmente a países vecinos para conseguir ingresos.

Precios bajos y pagos demorados

Informes del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y estadísticas del sector indican que los costos de producción calculados por el INYM superan ampliamente los valores que reciben los productores en las chacras.

A esa diferencia se suman las dificultades para cobrar la materia prima. Según las denuncias del sector, los pagos que anteriormente se realizaban al contado ahora pueden extenderse hasta 120 días, mientras aumenta la cantidad de cheques rechazados.

El dirigente también cuestionó la distribución de los ingresos dentro de la cadena comercial. Según explicó, históricamente los productores recibían al menos el 9% del precio final del paquete de yerba mate, una participación que durante la presidencia de Carlos Menem había descendido hasta el 8%.

“En la peor época de la historia de la Argentina, aún así ganábamos más que hoy; en este momento estamos al 4 por ciento”, enfatizó Petterson.

Críticas a los grandes molinos

El titular de ACPYN sostuvo que los principales beneficiarios del actual esquema comercial son los grandes molinos y acopiadores, a los que acusó de concentrar el negocio y quedarse con diferencias económicas extraordinarias.

Según su diagnóstico, mientras los agricultores afrontan pérdidas crecientes, los sectores con mayor capacidad de compra y comercialización mantienen márgenes favorables.

La situación presenta además una contradicción para los productores: las exportaciones y el consumo interno muestran señales de crecimiento, pero esa mejora no se refleja en los ingresos que reciben por la materia prima.

Desde el Gobierno nacional, en cambio, defienden la desregulación y destacan la reducción de los precios al consumidor y el aumento de las ventas externas como resultados del nuevo esquema de libre mercado.

Petterson también vinculó el comportamiento del consumo con el deterioro de los ingresos familiares y señaló que, en algunos hogares vulnerables, la yerba mate comenzó a utilizarse como sustituto ocasional de comidas para reducir la sensación de hambre.

En este escenario, las organizaciones rurales advierten que, si no se recuperan los precios pagados a los agricultores, podría profundizarse el abandono de las chacras y el deterioro económico de miles de familias.