"Hoy la sociedad argentina está profundamente dividida por el Gobierno, y las sociedades divididas no progresan", dijo el exministro de Economía Roberto Lavagna, y apuntó que con la reforma judicial la Casa Rosada quiere "deformar el aparto institucional".
A su lado, el peronista disidente Eduardo Amadeo denunció que "el Gobierno quiere un país silenciado, donde no haya jueces que le interrumpan el sueño, donde (el vicepresidente, Amado) Boudou, (Leonardo) Fariña y Lázaro Báez puedan dormir tranquilos, y que se llene de Oyarbides (en alusión al juez federal Norberto Oyarbide); un país silencioso para hacer lo que les dé la gana".
El titular del sindicato de trabajadores rurales, Gerónimo "Momo" Venegas llevó a la protesta banderas de Fe, el partido que fundó el año pasado y con el que pretende debutar electoralmente en octubre, y manifestó que "los que votan esta reforma están traicionando a los argentinos".
"Quieren una justicia partidista para garantizar la impunidad de toda la corrupción que hay el gobierno", disparó Venegas.
En la protesta estuvieron también el exministro de Economía Ricardo López Murphy, el economista Rogelio Frigerio (n) y el diputado Francisco de Narváez, que sostuvo que el país se encuentra en "un momento peligroso de la democracia, una situación de extrema gravedad institucional".
"Estas iniciativas alejan la Justicia de la gente y la hacen más compleja, sobre todo la que busca limitar las medidas cautelares", señaló el parlamentario.
También la diputada Patricia Bullrich (Unión por Todos) pasó por la carpa y manifestó que la oposición "está dando una batalla muy fuerte por que la Argentina siga siendo una república".
"Tenemos la esperanza de que haya diputados que antes de votar piensen dos minutos, piensen lo que significa terminar con la división de poderes", dijo Bullrich.