"Con el objeto de desarrollar este principio de acuerdo, Repsol ha decidido iniciar en breve plazo conversaciones entre sus equipos y los del Gobierno argentino, a fin de buscar una solución justa, eficaz y pronta a la controversia", agrega el comunicado difundido por la petrolera española.
Luego, en un párrafo donde queda claro que exigirá garantías para que se concrete el pago, la compañía señala que: "El proceso deberá atender a las exigencias que plantea la complejidad propia de un asunto tan relevante y responder a los términos y garantías apropiados para asegurar su eficacia". "A tal fin, el Consejo de Administración ha acordado la contratación de un Banco de Inversión de prestigio internacional para apoyar al equipo de Repsol y facilitar una conducción profesional del proceso", agrega el comunicado.
En el mismo encuentro, el Consejo aprobó "el pago de una retribución a los accionistas en el marco del Programa Repsol Dividendo Flexible y en sustitución del que hubiese sido el tradicional dividendo a cuenta del 2013, equivalente a 0,50 euros bruto por acción".
Por su parte, el director general de la petrolera mexicana, Emilio Lozoya, dueño del 9,34 por ciento de las acciones de Repsol, fue el único que no votó en apoyo a la gestión actual a la compañía española. El encargado de explicar el preacuerdo al Consejo fue Nemesio Fernández Cuesta, director general de Negocios de la firma española, quien también estuvo presente.
Isidro Faine, vicepresidente de Repsol y titular de Caixabank, faltó, pero delegó su voto en el presidente de la compañía, Antonio Brufau.
Repsol perdería con este acuerdo 1.700 millones de euros (más de 2.300 millones de dólares), ya que tenía a YPF contabilizado en sus libros por 5.400 millones de euros (7.350 millones de dólares).