El Presidente se reunió con su par francés en el Elíseo, acompañado por Karina y una amplia delegación. Energía e inteligencia artificial en la agenda, preguntas sobre el superávit y proyectos de Total Energies por cerca de US$10.000 millones.
Javier Milei fue a París a ofrecer oportunidades de negocios y terminó explicando también cómo hizo el ajuste. El presidente se reunió este jueves con Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo, en una jornada que combinó honores militares, una conversación privada y una mesa ampliada con gobernadores, funcionarios y empresarios. Las inversiones energéticas y la inteligencia artificial estuvieron entre los temas centrales. Pero en la ronda de preguntas apareció un interrogante que atraviesa a ambos gobiernos: cómo recortar el gasto público y sostener el equilibrio de las cuentas.
La llegada tuvo el despliegue del ceremonial francés. Milei bajó de un auto negro acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, enfundada en un traje rojo. Con una fanfarria militar de fondo, Macron se acercó a recibirlo con un abrazo. Brigitte Macron saludó a Karina y los cuatro subieron las escalinatas para la foto. Antes, el mandatario argentino había pasado por Los Inválidos, el complejo que alberga la tumba de Napoleón, donde recibió honores de la Guardia Republicana.
La conversación reservada duró unos 40 minutos. Según la delegación argentina, repasaron la marcha de la Argentina Week, el encuentro de negocios organizado en París, los anuncios de empresas francesas, especialmente en energía, y las perspectivas de la inteligencia artificial. Después se sumaron integrantes de ambos gobiernos y representantes empresarios. Macron y Milei hablaron ante los invitados y respondieron preguntas. No hubo una conferencia de prensa posterior, tal como ya lo habían anticipado.
Fue en esa segunda instancia donde los participantes franceses consultaron cómo había sido el ajuste y de qué manera el Gobierno pretende mantener el superávit. Milei volvió sobre su diagnóstico de la herencia recibida y destacó la velocidad del recorte. Su argumento fue que el orden fiscal constituye la base de la estabilidad y de las inversiones que busca atraer.
La inquietud tiene un contexto local concreto. Francia discute un programa de recortes por más de 54.000 millones de euros y enfrenta protestas sindicales contra el ajuste, que contempla un congelamiento salarial. Por eso, la experiencia argentina despertó preguntas que exceden el interés por hacer negocios. La interpretación que deja el intercambio es que los resultados fiscales también se examinan por su capacidad de sostenerse en el tiempo y por el conflicto político y social que pueden generar.
La comitiva argentina fue amplia. Participaron de la visita el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el ministro de Economía, Luis Caputo; el canciller, Pablo Quirno; los ministros Mario Lugones y Juan Bautista Mahiques, y el embajador Ian Sielecki, organizador de la Argentina Week y articulador del encuentro con Macron. Entre los empresarios que estuvieron en el Elíseo figuraron Horacio Marín, de YPF; Marcos Bulgheroni, de Pan American Energy; José Luis Manzano, Manuel Antelo y Martín Migoya, de Globant. Estos dos últimos intervinieron durante el intercambio.
La delegación incluyó a los gobernadores Rolando Figueroa (Neuquen), Alberto Weretilneck (Rio Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Rios), Gustavo Sáenz (Salta), Ignacio Torres (Chubut), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Marcelo Orrego (San Juan), Leandro Zdero (Chaco), Claudio Vidal (Santa Cruz) y Juan Pablo Valdés (Corrientes), además del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. Su presencia permitió al oficialismo mostrar ante los inversores un acompañamiento territorial que reúne dirigentes de distintos espacios. Para las provincias, la gira ofrece la posibilidad de acercar capital a proyectos ligados a sus recursos naturales.
La energía aportó el anuncio económico más relevante de la jornada. Patrick Pouyanné, máximo ejecutivo de Total Energies, presentó una cartera cercana a US$10.000 millones para ampliar la producción de petróleo y gas en la Argentina. Dentro de esos planes aparece un desarrollo petrolero en San Roque, Neuquén, por unos US$5.000 millones, que la compañía busca encuadrar en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El proyecto todavía se encuentra en discusión con el gobierno provincial.
También se expusieron planes en Tierra del Fuego, con una inversión potencial de hasta US$1.500 millones en un desarrollo costa afuera denominado Alberdi, y nuevas inversiones gasíferas en Aguada Pichana. Pouyanné valoró la posibilidad de distribuir dividendos y vinculó las decisiones futuras con la previsibilidad de las reglas. Se trata de una cartera de proyectos con distintos grados de avance, cuyo desembolso dependerá de su concreción.
Antes del encuentro con Macron, Milei había hablado ante inversores en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Allí ofreció a Europa energía abundante desde una región alejada de los conflictos, destacó el potencial minero y agroindustrial y defendió las condiciones argentinas para desarrollar inteligencia artificial. También ató sus expectativas económicas a la elección presidencial de 2027: afirmó que, si es reelegido, 2028 será el mejor año económico de la historia nacional.
La escala francesa llegó apenas una semana después de su paso por Nueva York, donde expuso ante banqueros e inversores de Wall Street en el Club Económico, tras su paso pro Naciones Unidas. Allí también defendió el ajuste y presentó su eventual reelección como garantía de prosperidad. Primero ante el capital estadounidense y ahora ante el francés y europeo, Milei vuelve a recorrer el exterior para conseguir las inversiones con las que espera consolidar su programa económico.
La sucesión de viajes expone una urgencia del Gobierno. Cerca de cumplir tres años de gestión, el salto inversor prometido sigue siendo una apuesta por completar. Hay proyectos en marcha, especialmente en energía y minería, pero el propio Presidente reconoció el domingo que “hay un montón de inversiones que están esperando” y atribuyó esa demora a la incertidumbre electoral. Esa explicación introduce una tensión en su mensaje: ofrece las reformas como garantía de estabilidad, mientras condiciona la aceleración de las inversiones a su continuidad después de 2027.
En ese marco, la foto con Macron y los anuncios de Total Energies son señales favorables para la Casa Rosada. La prueba será que los compromisos se conviertan en desembolsos, producción y empleo. De Nueva York a París, el Presidente sigue buscando afuera el impulso que necesita adentro. La pregunta ya no es solamente cuántas inversiones puede anunciar en cada viaje, sino cuándo comenzarán a sentirse de manera más amplia en la economía argentina.
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