El 50% afirma que ya no puede esperar mejoras económicas, el 67% cree que el ajuste no dará resultados y el 61% duda de que el Gobierno pueda resolver los problemas del país.
El 50% afirma que ya no puede esperar mejoras económicas, el 67% cree que el ajuste no dará resultados y el 61% duda de que el Gobierno pueda resolver los problemas del país.
La paciencia de los argentinos frente al ajuste económico parece agotarse. Una encuesta nacional de la consultora QSocial reveló que el 50% de la población asegura que ya no tolera seguir esperando que las políticas económicas del gobierno de Javier Milei se traduzcan en una mejora de su situación personal.
El estudio, realizado sobre 1.323 casos en todo el país, mostró además un fuerte pesimismo respecto del futuro económico. El 67% de los consultados considera que el esfuerzo y los sacrificios que realiza hoy la sociedad no valdrán la pena, mientras que apenas un 31% cree que las medidas actuales terminarán dando resultados.
La percepción sobre la capacidad del Gobierno también es negativa. El 61% opina que la gestión no podrá resolver los principales problemas del país, frente a un 32% que mantiene expectativas favorables.
En cuanto al presente económico, solo el 16% calificó la situación del país como buena, mientras que el 48% la definió como mala y un 35% como regular. De cara al futuro, el 47% cree que dentro de un año la economía estará peor, el 26% espera una mejora y el 21% considera que permanecerá igual.
Entre las principales preocupaciones de los argentinos aparecen el trabajo y la pobreza, ambos con el 21% de las menciones, seguidos por la corrupción (19%), la inflación (11%), la inseguridad (8%) y la Justicia (6%).
El relevamiento también reflejó una mirada crítica sobre el rumbo de la gestión. El 64% sostuvo que Milei gobierna para algunos sectores, mientras que solo el 25% cree que lo hace para la mayoría de la población.
Otro sondeo de la misma consultora, realizado sobre 1.880 casos, detectó además que cuatro de cada diez argentinos rechazan tanto al oficialismo como al kirchnerismo, configurando un amplio espacio de electores que no se identifica con ninguno de los dos polos y que reclama la aparición de una alternativa política capaz de romper con la actual polarización.