El ahora exministro tampoco logró seducir a los republicanos más cercanos a Trump. Su pasado como donante de la Clinton Foundation y de campañas demócratas lo volvió sospechoso en Washington. Tampoco ayudó su resistencia a modificar la ley de propiedad intelectual, lo que irritó a sectores empresariales y al propio embajador designado por Trump en Buenos Aires, Peter Lamelas.
Designación de 88 diplomáticos
Antes de su salida, Werthein firmó una polémica tanda de traslados diplomáticos: 88 funcionarios enviados al exterior, pese al discurso de austeridad oficial. Cada mudanza cuesta entre USD$10.000 y USD$20.000, y en varios casos se superaron las vacantes disponibles. En Londres, por ejemplo, había lugar para dos y nombraron tres; en la ONU, una vacante y dos traslados; en la OEA, sin cupos, enviaron a uno “por pedido de Casa Rosada”.
El gremio de diplomáticos, APSEN, defendió las designaciones, pero en Presidencia ya las suspendieron. En el entorno de Milei señalan que “no habrá embajadores nuevos hasta después de las elecciones ”, y que la revisión de esos nombramientos será una de las primeras tareas del próximo canciller
Una "cancillería paralela"
En los pasillos de Gobierno admiten que Javier Milei se inclinó por respaldar a su asesor más influyente, Santiago Caputo. Y que el trascendido de la salida de Werthein lo había deslizado el propio ministro para tantear su respaldo presidencial. No lo consiguió. En rigor, la relación entre ambos estaba rota desde hacía meses, cuando Caputo comenzó a manejar directamente los contactos con Washington y a actuar como una “cancillería paralela”, sobre todo en temas de defensa, inteligencia y comercio.
En la Rosada aseguran que el episodio que selló su suerte fue el almuerzo con Donald Trump en Nueva York. Allí, Werthein no avisó a la Casa Blanca que habría traductor en la mesa, algo que los estadounidenses consideraron “insólito”. Desde entonces, el vínculo se volvió insostenible.
De todas maneras, cerca de Milei insisten en que la salida no implica una victoria de Caputo sobre Karina Milei, ya que la hermana del Presidente tampoco defendía al canciller. Pero todos coinciden en que el hecho consolida el poder del estratega libertario, que ahora acumula influencia política, mediática y diplomática en torno al jefe de Estado.
Karina y Javier Milei con Santiago Caputo, el lado del triángulo que quedó averiado.
Los candidatos a la Cancillería
Mientras tanto, crece la danza de nombres para sucederlo. En los pasillos de Balcarce 50 mencionan a Guillermo Francos —que podría pasar de la Jefatura de Gabinete a Cancillería—, al embajador en Washington, Alec Oxenford, que se habría acercado al círculo de Caputo, y también a referentes del PRO como Fulvio Pompeo o Federico Pinedo, con guiños de Patricia Bullrich.
La sombra de Santiago Caputo se proyecta larga sobre la vacante en la Cancillería. Pero hay que recordar una máxima que en política nunca falla: el que saca nunca pone. ¿Podrá el influyente asesor sin cartera poner a alguien de su confianza en el Palacio San Martin? Habrá que esperar unas horas mas para saberlo.
Mientras tanto, el impacto político es evidente. Milei pierde a su canciller a las puertas de las urnas y muestra otra vez que la gestión libertaria está atravesada por disputas internas. En paralelo, Santiago Caputo afianza su poder y el Presidente refuerza su dependencia de un núcleo cada vez más reducido de confianza.