Durante el operativo, los inspectores verificaron fallas en la planta de tratamiento: equipamiento obsoleto o fuera de servicio para procesar los residuos de la faena; emisión de gases derivados de la descomposición de materia orgánica; y acumulación de desechos a cielo abierto dentro del predio representaba un foco infeccioso para las zonas residenciales cercanas.
Si bien la clausura busca detener el daño ecológico de forma inmediata, la situación genera incertidumbre sobre la continuidad operativa de una planta que emplea a cientos de trabajadores.
Sin embargo, desde ACUMAR aclararon que la medida es preventiva y que el levantamiento de la misma estará sujeto a que la empresa presente y ejecute un plan de adecuación ambiental integral que garantice el cese de los vertidos contaminantes.
La clausura de Cresta Roja se suma a una serie de controles más estrictos sobre las industrias de la Cuenca Matanza Riachuelo, en un contexto donde la justicia federal exige avances concretos en el saneamiento del área metropolitana.