Es por ello que el caso quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción 16 y agentes de la DDI detuvieron a cinco personas, cuatro mujeres y un hombre mayores de edad, y secuestraron siete teléfonos celulares que serán peritados para saber si eran utilizados para cometer otras estafas a más víctimas. Están acusados de “defraudación informática” y quedaron a disposición de la Justicia, que en las próximas semanas decidirá qué hacer con ellos.
Respecto a si alguna vez le sucede a alguien, es importante resaltar que al caer “hay un deber del usuario de denunciar el hecho para cortar la cadena delictiva, para que no siga ocurriendo”, indicó el especialista en ciberseguridad Rodrigo Iglesias. En tanto que sostiene que, según el código penal, “especifica las defraudaciones a través de dispositivos informáticos como un subtipo de estafa”.