Lo cierto es que en la celebración de su aniversario de vida número 103 pasaron música, Doña Cata bailó, comieron y le arrojó crema batida a quienes se acercaban a ella para sacarse fotos.
Su vitalidad es un ejemplo para todas las personas más jóvenes, debido a que ella sigue disfrutando cada minuto a pesar de las pérdidas cercanas y, gracias a la calidez familiar, sigue vigente y festejando.
“La abuela de todos”, como la catalogaron en el barrio, indicó que se siente emocionada porque no la dejaron sola y es por eso que puede celebrar año tras año.