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16 de septiembre 2026 - 15:48
Falta de inversiones complica el servicio ferroviario

El descarrilamiento de una locomotora cero kilómetro de la Línea San Martín en Retiro, que provocó múltiples trastornos a los usuarios, puso en evidencia el mal estado de las vías en la zona, que están pendientes de reparación.

La falta de inversión en infraestructura ferroviaria -que se agudizó a partir del 10 de diciembre de 2023- está pasando factura, y quienes padecen las consecuencias son los usuarios. El caso más reciente fue el descarrilamiento de una de las tres locomotoras cero kilómetro incorporadas en la Línea San Martín (LSM) en Retiro el lunes, que provocó que durante casi 7 horas no partieran trenes desde esa terminal.

A la falta de recursos -con licitaciones que se convocan, pero la apertura de sobres se posterga varias veces, luego el proceso de análisis de ofertas se extiende más de lo habitual, una vez resuelta la adjudicación la obra no se inicia, y si comienza, se interrumpe por falta de pago- se suman descoordinaciones y falta de información al usuario, que debería ser la preocupación principal de Trenes Argentinos, que opera trenes de pasajeros: cancelaciones obvias pero que no se dan a conocer o cambios que se informan sin antelación.

Por lo que pudo averiguar este medio, el lunes a las 8.39 descarriló en el denominado Aparato de Vía (ADV) 42, en Retiro, la locomotora identificada como CRRC SDD-7 B974, cuando realizaba maniobras. Es una de las tres máquinas cero kilómetro fabricadas en China e incorporadas en los últimos meses (las otras dos son las denominadas B975 y B976), como refuerzo de la flota de 24 locomotoras, de las que hay alrededor de ocho que no funcionan.

A partir de ese momento, se interrumpió el servicio entre Retiro y Villa del Parque, quedando sin trenes Retiro, Palermo, Villa Crespo (ex Chacarita) y La Paternal. Pero no todos los trenes llegaron y salieron de Villa del Parque: varios tuvieron como cabecera Caseros, por lo que usuarios de Pilar e intermedias que querían llegar a Retiro, se encontraron con que tuvieron que bajar en Caseros, para tomar otro servicio que los dejó en Villa del Parque, y allí recurrir a la reducida oferta de transporte automotor. El problema fue resuelto recién pasadas las 15. Pero la locomotora que descarriló, la B974, no volvió aún al servicio, lo que indica que ha requerido un control por eventuales daños que haya sufrido.

Aunque Trenes Argentinos no brindó precisiones sobre el incidente, el mal estado de las vías y la antigüedad de los mecanismos en Retiro podría haber provocado el descarrilamiento. La necesidad de una urgente intervención lo demuestra la licitación que en mayo efectuó la estatal Trenes Argentinos Infraestructura, para renovar esos elementos, algo que estaba proyectado desde hace tiempo.

Por otra parte, la línea Sarmiento, viene afrontando inconvenientes diariamente y a cualquier hora. La falta de mantenimiento de las vías en los últimos años ha provocado que en los puntos donde hay cambios de vía la velocidad esté limitada a 30 kilómetros por hora, aunque puede agravarse: desde hace 10 días, se estableció una precaución de 12 kilómetros por hora para las formaciones que llegan a Haedo desde Once. No es solo mayor tiempo de viaje y demoras, sino también más tiempo en baja de la barrera del paso a nivel ubicado junto a la estación de Haedo, Fasola, donde se forman filas de vehículos de hasta 300 metros.

El Sarmiento muestra además evidentes desórdenes internos. Como ejemplo, el lunes a las 9 de la mañana, un tren procedente de Moreno y con destino Once llegó a Haedo y se anunció -recién cuando abrió sus puertas- que circularía rápido a Liniers, de allí a Flores, parando luego en Caballito, supuestamente porque circulaba atrasado, para recuperar la demora, una llamativa costumbre de la Línea Sarmiento.

Pero en el ingreso a Haedo estuvo detenido casi 5 minutos, aparentemente por una descoordinación entre Control Trenes -que modifica el régimen de paradas-, la cabina de señales -que maneja el señalamiento- y el conductor. En ese tiempo de detención, el tren podría haber parado en todas las estaciones, como está determinado por itinerario: no hay servicios rápidos programados. Pero los pasajeros que iban a las intermedias -como por ejemplo Ramos Mejía- tuvieron que descender y esperar la siguiente formación, por lo que le agregaron más demora al viaje.

La falta de información o a destiempo al usuario es una práctica repetida. Desde Trenes Argentinos se señala la necesidad de recurrir a la Aplicación para conocer las novedades del servicio. Este miércoles, se decidió suprimir uno de los escasos 5 trenes que circulan en el ramal Temperley-Haedo de la Línea General Roca (LGR). Pero recién a las 11.53 se anunció que el tren que tendría que haber salido de Temperley a las 11.36 estaba cancelado.

Es la misma formación que luego sale de Haedo 13.35. En consecuencia, a las 11.53, su cancelación era obvia. Pero recién apareció en la Aplicación casi dos horas después, a las 13.47. En el primer caso se indicó que era "por problemas operativos", un imprecisa explicación que puede ocultar falta de locomotora, de conductores, de guardas, de cortatráficos, de cambistas, de personal policial o el paso de algún servicio interno. En el segundo, no se dio precisión alguna.

Las cancelaciones que suceden a diario en el ramal Temperley-Haedo -a las que se suman demoras que pueden superar la hora- y la falta de información al pasajero, han determinado que los pocos trenes diagramados circulen con muy pocos pasajeros: en su mayoría son cartoneros, que desde las paradas Kilómetro 34 e Intendente Pedro Pablo Turner, en el partido de Lomas de Zamora, se trasladan con sus carros vacíos hasta Ingeniero Brian o Haedo, para regresar con esos vehículos cargados con elementos descartados pero que tienen valor económico.