A cargo del gobierno provincial y la Municipalidad de Florencio Varela, se desarrolló en el Centro Integrador Comunitario (CIC). Comprendió trámites y asesoramiento sobre documentación, salud, educación y discapacidad, entre otras áreas.
A cargo del gobierno provincial y la Municipalidad de Florencio Varela, se desarrolló en el Centro Integrador Comunitario (CIC). Comprendió trámites y asesoramiento sobre documentación, salud, educación y discapacidad, entre otras áreas.
El gobierno de la Provincia de Buenos Aires y la Municipalidad de Florencio Varela desplegaron un operativo integral para personas en situación de calle en el Centro Integrador Comunitario (CIC) del barrio Santo Tomás, situado en Caseros esquina Remedios de Escalada.
La secretaria de Desarrollo Social, Laura Vivas, señaló que se trata de una estrategia "diseñada para personas actualmente en situación de calle, así como para quienes ya fueron institucionalizadas en hogares convivenciales. Una herramienta más, en una serie de mecanismos implementados, a fin de abordar esta problemática mediante una planificación que contempló múltiples aristas”, indicó la funcionaria.
La directora de Atención a Familias en Situación de Calle del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Emilia Bermejo, ponderó “la articulación con el Municipio en una jornada de acceso a derechos, donde las distintas esferas ofrecieron sus servicios”.
En representación de la farmacia local Marconi, Francisco realizó la entrega de un botiquín con elementos necesarios en primeros auxilios a la entidad Vivir Libre. Remarcó “la importancia de los vínculos de la sociedad civil con el Estado y las instituciones para ayudar a quien más lo necesita”.
El responsable del establecimiento ubicado en Ingeniero Allan, Diego Aguilera, valoró “el accionar en coordinación con la Comuna”. Consideró “fundamental trabajar en unidad”.
Roberto acudió junto a sus compañeros del Hogar Jorge Novak. “Fue una iniciativa muy buena. Gestioné la SUBE, me hicieron exámenes odontológicos y me atendió el oculista. También me dieron turno para chequeos clínicos. Al no tener obra social, hacía años que no me controlaba de ninguna manera”, repasó.
“Me quedé sin trabajo y eso me llevó a una depresión tal que abandoné mi casa. Fueron tres meses en la calle”, inició su relato. “Fue muy difícil, pasé hambre, frío, robos, peleas”, continuó.
“Estuve dos décadas en una empresa de plásticos, otros tres años en una de alimentos y los últimos tres en una firma de membranas hasta que me cesantearon. A cierta edad, parecía no servir”, evocó. Con su profesión de químico, no perdió el anhelo de “conseguir un empleo de lo mío o de cualquier cosa". Consideró tener una ocupación "la dignidad de todo ser humano, sentirse valioso”.
El encuentro incluyó trámites y asesoramiento sobre documentación, salud, educación y discapacidad, entre otras áreas.