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08 de julio 2026 - 16:13
Viajar en el Oeste será una odisea durante cuatro días por la paralización de la Línea Sarmiento

Será por distintas obras, entre ellas el acondicionamiento del sistema de señales en Liniers y la modernización de la mesa de mando de Castelar. Se aguarda que las líneas de colectivos, que en las últimas semanas recortaron recorridos, se vean desbordadas.

Quienes viven en el Oeste del Gran Buenos Aires afrontarán una odisea para viajar en transporte público, a raíz de la paralización del servicio del ramal Once-Moreno de la Línea Sarmiento entre mañana jueves y el domingo inclusive. Los días más complicados serán el viernes -Día no laborable con fines turísticos- y el sábado. Los problemas los vivirán quienes utilizan el Sarmiento, pero también las líneas de colectivos, que en anteriores restricciones no reforzaron los servicios, y que en las últimas semanas han recortado sus recorridos.

Según informó Trenes Argentinos, la paralización se debe a la ejecución de distintas obras: el cambio del Aparato de Vía número 11 de Caballito; el acondicionamiento del sistema de señales en Liniers; la modernización de la mesa de mando de la cabina de señales y cambios que opera en la estación Castelar; y el reemplazo del cableado de señalización del puente Reconquista, en Paso del Rey.

Llamativamente se incluyó que "AUSA (Autopistas Urbanas Sociedad Anónima) realizará trabajos relacionados con la construcción del paso bajo nivel Federico García Lorca de Caballito", inaugurado y habilitado el 19 de junio.

También que "se efectuarán tareas de obras civiles en el andén número 2 de Morón y en la plataforma central de Ramos Mejía, que están siendo puestas en valor. Mientras la obra de Morón se inició el 26 de enero -habilitándose un andén provisorio desplazado 400 metros hacia Once- la de Ramos Mejía comenzó en diciembre, y según una vocera de Trenes Argentinos Infraestructura, con un plazo de ejecución de 7 meses.

Transcurridos los 7 meses, los trabajos avanzan con una lentitud incomprensible y con pocos operarios de las contratistas. Este medio pudo comprobar en la fecha que hay tareas -como el completamiento del techo de la estación- no ha registrado avances y recién se está realizando el acceso principal, desde el paso a nivel que une la Avenida de Mayo con Güemes. El emprendimiento no requiere interrumpir el servicio de trenes, que circulan por las vías generales, separadas de la plataforma central.

La remodelación de la misma parece afectada por una suerte de maldición. Se inició en 2015, asegurándose que se completaría en 90 días. Perro sufrió sucesivas paralizaciones, y ahora se encuentra nuevamente demorada, por lo que se ignora cuando será terminada por las contratistas Belfast Construction Management Sociedad Anónima y Ricavial Sociedad Anónima Unión Transitoria, que no responden las consultas al respecto.

Los problemas para viajar en el Oeste pueden advertirse cuando se consulta un cuadro de "alternativas de viaje" elaborado por Trenes Argentinos. Indica entre Once y Moreno la línea 57, ignorando que ese transporte no termina en la estación de trenes, sino en la Autopista del Oeste, a 15 cuadras. Y entre Caballito y Merlo a la línea 136, que en la práctica no existe: la mayoría de los servicios unen solamente Liniers con San Antonio de Padua, y en las últimas semanas la línea 322, que unía Merlo con Marcos Paz, se extendió primero a Morón y luego a Ramos Mejía. Ambas pertenecen al Grupo Metropol, y el virtual reemplazo de la 136 por la 322 se explica por la diferencia tarifaria: los pasajes de la segunda cuestan un 30 por ciento más que los de la primera.

Para viajar entre Liniers y Moreno, Trenes Argentinos propone el servicio semirápido de la línea 302 por la Autopista del Oeste, que tiene una frecuencia muy escasa y de lunes a viernes hábiles. Y el servicio común también tiene una frecuencia limitada, y en anteriores restricciones de la Línea Sarmiento no fue reforzado, por lo que los pasajeros que aguardaban en paradas intermedias debieron aguardar hasta una hora para abordar un micro, obviamente desbordado.

Como ha ocurrido en anteriores oportunidades, los usuarios de trenes y colectivos deberán recurrir al transporte informal: micros sin identificación que ofrecen llegar hasta Liniers o incluso automóviles con el mismo destino, que pueden llevar hasta 4 pasajeros, y en ambos casos exigen como cobro valores disímiles, según pudo comprobar este medio.

Este se ha transformado en el año de las alteraciones en el ramal Once-Moreno de la Línea Sarmiento. En siete meses sumarán casi 30 los días en que se aplica alguna restricción. La primera fue el sábado 7 y domingo 8 de febrero, cuando no circularon los trenes entre Once y Haedo. El sábado 14 y domingo 15 del mismo mes directamente no hubo trenes entre Once y Moreno, mientras que el lunes 16 y martes 17 (feriados de carnaval), nuevamente estuvo interrumpido entre Once y Haedo.

El domingo 8 de marzo, la restricción se aplicó entre Once y Liniers. El sábado 28 del mismo mes desde el mediodía, estuvo cerrado el tramo entre Merlo y Moreno hasta el domingo 29 por la tarde. El jueves 2, viernes 3, sábado 4 y domingo 5 de abril (Semana Santa), el servicio estuvo interrumpido entre Once y Liniers; última hora del sábado 9 y primera hora del domingo 10 de mayo no hubo trenes entre Once y Liniers. El sábado 23, domingo 24 y lunes 25 de mayo no circularon trenes entre Merlo y Moreno y tampoco entre Moreno y Mercedes. Y el sábado 2 de este mes no hubo trenes durante la mayor parte del día entre Merlo y Moreno. La restricción se iba a extender al domingo 3, pero no se concretó. Por otra parte, el jueves 19 de febrero el servicio no funcionó por el paro general convocado por la CGT.

A todas esas alteraciones programadas habría que sumarle las inesperadas, por colisiones con vehículos y personas -en muchos casos suicidios- o por inconvenientes: cambios trabados en Once, Caballito, Liniers, Haedo, Castelar, Merlo o Moreno, como ha informado la Aplicación de la empresa estatal. O la más llamativa, registrada el jueves pasado, cuando el servicio entre Once y Castelar se redujo en un 70 por ciento y entre Castelar y Moreno prácticamente no existió durante más de cinco horas por el desplazamiento de un tramo de tercer riel, que alimenta de electricidad a las formaciones, entre Ituzaingó y San Antonio de Padua.