Desde el mediodía de este jueves los trenes circulan entre Once y Castelar cada media hora, y en forma condicional entre esa última y Moreno, por haberse dañado el tercer riel que suministra energía eléctrica a los trenes entre Ituzaingó y San Antonio de Padua.
Una vez más, quienes deben viajar en la zona Oeste del conurbano están sufriendo este jueves graves trastornos a raíz del funcionamiento anormal de la Línea Sarmiento. Esta vez el motivo es que un tramo del tercer riel -ubicado junto a cada vía, que suministra energía eléctrica a los trenes- de la vía general 1 (ascendente) literalmente se cayó -dio un giro de 90 grados- entre las estaciones Ituzaingó y San Antonio de Padua. Se desconoce si se trató de un hecho fortuito, o por falta de mantenimiento, situación esta última que viene siendo denunciada por el secretario general de la seccional Gran Buenos Aires-Oeste de la Unión Ferroviaria.
En consecuencia, desde el mediodía el servicio se redujo al sector entre Once y Castelar, pero reduciéndose en un 70 por ciento la frecuencia, mientras que entre Castelar y Moreno la prestación es condicional, y entre Castelar y Merlo los trenes circulan a 12 kilómetros por hora. Como es habitual, Trenes Argentinos no brindó información, y en la Aplicación se menciona que "el servicio se encuentra reducido entre las estaciones Castelar y Once por fallas en el sistema de alimentación eléctrica".
Entre Once y Castelar, donde no existe ningún inconveniente, circulaban trenes cada media hora esta tarde, complicando a los usuarios que debían utilizarlo en ese sector. Y entre Castelar y Moreno, como queda dicho, lo hacían muy pocas formaciones. La consecuencia fue un caos para viajar entre esos puntos: no hay ninguna línea de colectivos directa, y la línea 136, que debería llegar hasta Merlo, recorta varios de sus servicios en San Antonio de Padua.
Las redes sociales se llenaron de quejas. Nati se preguntó: "Tantas obras q hacen y todavía con esa clase de problemas!?", mientras que Carola apuntó: "Todos los días pase algo, le complican la vida a la gente que vuelve o va a laburar, estoy harta de la misma historia". Inmediatamente Gisele contó: "Un desastre más de 1 hora desde Moreno hasta Castelar".
Otro pasajero, Leonardo, apuntó: "En Castelar cancelaron 4 formaciones. Nadie avisaba nada por los parlantes y no había nadie a quien preguntar". La situación se repitió en casi todas las estaciones, mostrando una falencia inentendible de Trenes Argentinos: a los problemas diarios se le suma la falta de información al usuario, con la que sí cuenta la empresa, a partir de los sistemas de comunicación, seguimiento de formaciones por GPS y decenas de cámaras de monitoreo.