Reconoció también que él se adapta a cualquier situación que le toca vivir en el elenco varelense: "Hubo que acostumbrarse que a veces bajás o subís. Le pasó a chicos que pasaron a Primera y algunos de Primera que vinieron a la Reserva, todo es un proceso y no queda otra que trabajar".
Frías es de Villa Mónica, Florencio Varela, y llegó al Halcón con edad de sexta, proveniente de un club barrial, pero dio un salto de calidad y quemó etapas de golpe. "Cuando quise mirar hacia atrás, ya estaba jugando en la Reserva, y a mi me genera un desafío enorme, es parte del crecimiento entender que el DT toma las decisiones y hay que adaptarse a lo que pasa, de todo se aprende", aseguró el juvenil.
A su vez, ponderó la amistad que lo une a su colega Alexander Barboza, futuro socio en la defensa: "Es un chico muy bueno, siempre se brindó y me aconsejó y cuando concentré con la Primera compartí habitación con él y me habló para tranquilizarme de todo lo que estaba viviendo".