No hubo una mala repercusión de la derrota de Quilmes ante Estudiantes de La Plata. Tal vez porque eran notorias las diferencias de jerarquías, o porque ante un rival de tal magnitud El Decano no sufrió mayores aprietos. “Se hizo un partido correcto me voy con imágenes muy positivas”, manifestó Adrián Calello, para quien el final de la pretemporada arroja una saldo a favor.
El recorrido desde aquel primer encuentro luego de las vacaciones hasta este final, casi dos meses después, es un camino de largo tranco donde los dirigidos por Alfredo Grelak sumaron más trabajo que victorias.
Pero de qué sirven las victorias en los amistosos si los argumentos nada devuelven. En este sentido, Calello manifestó que “el saldo es positivo” y remarcó que “los amistosos de verano sirven más que anda para sumar minutos y no perder ritmo de juego”.
La medida de un progreso
No hubo goleadas ni grandes gestas, pero sobre el final de la pretemporada se ve un equipo que sumó minutos, conocimientos y experiencia. Sin embargo, la deuda del verano es sin dudas no haber logrado incorporar el nuevo sistema que implementó Grelak.
Sobre los cambios en los amistosos, Calello remarcó: “Con Argentinos Juniors no fuimos punzantes. Estuvimos bien en lo defensivo pero sin riesgo y contra Estudiantes sí creamos muchas situaciones de gol. Hubo una evolución”.
Tal vez recién el amistoso ante El Pincha haya sido la primera gran muestra de evolución, ya que el equipo fue firme y una desatención -que no es una grata noticia- fue la que le dio la victoria al local.Por eso, en el cierre de la preparación, Calello manifestó: “Me voy muy bien. Le jugamos de igual a igual a un gran rival y eso puede marcar un poco el cambio y la mejora del equipo”.