Las repercusiones por el descenso de Quilmes se sintieron en los distintos ámbitos de la institución. Luego de los jugadores y el entrenador del Decano, Cristian Díaz, ahora le toco dar explicaciones al presidente del club, Marcelo Calello. “En mis bolsillos nunca habrá plata del club. Siempre he colaborado con la Institución”, aseguró el mandamás.
El escenario más temido llegó y paralizó a un pueblo decano que veía el inevitable final, pero que apenas pudo reaccionar ante el mismo. Calello, que llegó a un club en ruinas y con un plantel que apenas tenía tres jugadores profesionales para comenzar la pretemporada, dio su punto de vista sobre la actualidad deportiva e institucional.
“Tratamos de hacer las cosas lo mejor posible. Haremos un balance. Cuando llegamos al club había una deuda muy grande. Son momentos de decisiones porque el hecho se ha consumado apenas hace horas”, aseguró en diálogo con Toco y me voy, de FM Q.
Además, mientras que recordó que “hace diez años, el club descendía con un equipo paupérrimo y con dirigentes que destruyeron a Quilmes. El club estaba virtualmente en quiebra y se tratará de salvarlo”, también destacó: “Lo que nos permitió afrontar esta situación es porque tuvimos el concurso preventivo de acreedores. Vine a hacer una tarea lo mejor que pude, pero era muy complicado. No quería quedarme sentado en mi casa mientras destruían al club”.
El presidente sabe que la situación es compleja y que la gente muchas veces no entiende de responsabilidades cuando está lo deportivo de por medio. Al respecto, sostuvo: “Si hay insultos el miércoles, que me los digan a mí. La cara la voy a poner. La frente la tengo bien en alto”.
Mientras que destacó que su idea es “volver a la Primera lo más rápido posible” y que intentarán “dejar una base”, el mandamás del Cervecero también reconoció: “En un momento me han mandado mensajes intimidatorios”.