Las pruebas se siguen sucediendo en un Quilmes que quiere llegar al partido del lunes con un esquema equilibrado que le garantice seguridad defensiva y peso en el ataque. El entrenador del Decano, Cristian Díaz, cambió la línea de fondo, aunque la función de Adrián Calello seguirá siendo la misma.
La semana comenzó con charlas y advertencias de cambios que, tal vez por la situación general del equipo, encontraron una buena recepción en el grupo. Pero el trabajo de la semana expuso más de un inconveniente y Díaz y su cuerpo técnico comenzaron a dar marcha atrás en uno de las variantes más polémicas.
En el ensayo del jueves, el entrenador del Cervecero paró una línea de tres con Calello como líbero. Los ejercicios no dieron los resultados esperados y el análisis de los movimientos de Vélez Sarsfield persuadieron al DT de que la tradicional línea de cuatro podría ser la mejor estructura para llegar al Fortín sin tantas dudas.
Sin embargo, el volante central que fue la manija del equipo para El Decano no modificará su función: Calello, en la salida del equipo, deberá ubicarse entre los centrales para garantizar un progreso prolijo y, en caso de una pérdida, una defensa más rápida. Sin embargo, cuando el rival ataque deberá estar por delante de la línea de cuatro, casi como un tercer central adelantado.
Con este cambio, también se modificó la línea media. Ahora, serán tres volantes y dos delanteros. Los puntas seguirán siendo Nicolás Benegas y Rodrigo Contreras. Pero como el esquema, los volantes también están en consideración. Resta el ensayo de mañana para definir la formación.