El nuevo entrenador, que asumió hace pocos días, intenta imponer una dinámica distinta en los entrenamientos. En ese sentido, el capitán destacó algunos trazos del estilo que propone Duscher: "Estamos adaptándonos a la idea de Aldo. Es un DT que le gusta la intensidad y trabajar al límite. Nos va a hacer crecer como grupo", explicó Ramírez, que también valoró el cambio de aire tras semanas convulsionadas.
Aunque la Copa Argentina no es el objetivo principal del club, en esta coyuntura el partido ante San Lorenzo aparece como una posibilidad concreta de reconstruir confianza y relanzar la temporada. Por eso, en Quilmes entienden que no se trata de un cruce más. "Queremos regalarle una alegría a la gente y pasar de fase", afirmó el volante, dejando en claro que el compromiso es total.
El encuentro no sólo será importante desde lo deportivo, sino también en lo simbólico: un triunfo ante un rival de mayor categoría puede ser el punto de partida para una remontada tanto en resultados como en lo anímico. En un torneo largo y exigente como la Primera Nacional, recuperar solidez y credibilidad puertas adentro puede marcar la diferencia en la segunda mitad del año.
En el entorno del club reconocen que el clima no es el mejor, pero también que hay plantel para más. Con la llegada de Duscher, la dirigencia apuesta a un proyecto que combine trabajo y temple. Y si bien el tiempo es escaso, una victoria en este contexto podría ser mucho más que un pasaje a octavos: sería un gesto concreto hacia una hinchada que, a pesar de los golpes, sigue acompañando.