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06 de marzo 2017 - 21:28
La preocupación de Grelak sigue siendo la falta de gol
El amistoso ante Temperley volvió a desnudar la necesidad que el Cervecero pasa en los últimos metros de la cancha. Los entrenamientos de la semana intentarán multiplicar las vías al arco.

Casi no generaron ocasiones de gol, y las pocas que se dieron no lograron ni inquietar a Matías Ibáñez, el arquero de Temperley. Pero la preocupación con la que se volvió el entrenador de Quilmes, Alfredo Grelak, desde Turdera no es nueva. Y las soluciones no aparecen.

La carta de gol es Federico Andrada y no hay dudas al respecto. Es el hombre de mayor efectividad frente al arco, el que se genera los espacios solo y quien permite que sus equipos avancen cuando aguanta la pelota. Pero nadie lo asiste. Ese es el problema. La práctica de ayer estuvo casi íntegramente destinada a la definición.

Con centros aéreos para la pareja de delanteros, con jugadas asociadas entre los volantes para el desmarque de los puntas, con remates desde el exterior y con jugadas de triangulación que terminaban en un cara a cara con los arqueros del Decano. El resultado no fue malo, pero en los partidos no ocurre lo mismo.

Rodrigo Contreras no duda frente al arco. Prefiere, mayormente, definir con un remate seco, cruzado, al segundo palo. Pero fuera de los ejercicios- en el amistoso ante El Celeste se evidenció-, el refuerzo no logró insertarse en la dinámica del equipo y sus intervenciones estuvieron más destinadas a luchar la pelota que a atacar los espacios.

Por eso, además de las largas sesiones de definición, Grelak destina segmentos de los entrenamientos a los movimientos combinados entre los delanteros y los mediocampistas.

Si en alguien recae la creación, es en Nicolás Da Campo. Sin embargo, cuando el rival detecta que en sus pies está la creación, rápidamente es controlado y no hay en sus compañeros otro que pueda generar juego. A eso también dedicó el ensayo.