"A mí el impacto me agarró justo en mi puesto de combate, que era la Torre 2, en la parte de adelante del buque, en la proa. No sabíamos qué hacer, había mucha confusión porque tampoco se sabía dónde había sido el impacto. Antes de actuar esperábamos una orden que nunca llegaría porque los torpedos habían arrancado los generadores, que era lo que alimentaba de energía al buque".
Ante esta situación, remarcó que tuvieron transmitir "la información boca a boca, dirigirnos a la balsa, abandonar el buque y tratar de alejarnos lo más pronto posible porque sabíamos que se podía generar una gran succión y eso nos podría atraer nuevamente hacia el buque".
Una vez en las balsas y a salvo de ser arrastrados hacia las profundidades del océano, el mayor enemigo de los tripulantes pasó a ser el frío. "Tratábamos de ser varios pasajeros en cada balsa para mantener la temperatura y darnos calor unos a otros. Fueron momentos de mucha desazón e incertidumbre porque hasta desconocíamos el punto geográfico adonde nos encontrábamos. Era una situación bastante delicada, de mucha desazón", rememoró. Tres días después, el 4 de mayo, fueron rescatados por el buque Bahía Paraíso. "Fue un momento de gran emoción, de volver a la vida. Si bien yo creo que la balsa mantuvo muy alto el espíritu, con mucha ayuda de la fe, el rescate fue inolvidable", relató.
Actualmente, Pérez es miembro de la agrupación "Héroes de Malvinas de Berazategui", un grupo que cuenta con su propia sede en avenida Dardo Rocha y Calle 25.