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14 de junio 2017 - 23:55
Un nuevo apriete a los jugadores del Cervecero
El grupo volvió a entrenar con custodia policial en medio de un clima de mucha tensión. "Si no se nos da, queremos estar lo más tranquilos posible", aseguró el mediocampista del Decano, Gabriel Ramírez.

Si la realidad deportiva del Decano es compleja, el entorno no ayuda en lo más mínimo a que estos últimos partidos se transiten de la mejor manera. La barra de Quilmes amenazó por teléfono a tres referentes del plantel, que aún así concurrieron al entrenamiento. Desde la última derrota con Defensa y Justicia, el grupo entrena a puertas cerradas y con custodia policial.

El dramatismo deportivo que viven los equipos que pelean por no perder la categoría no sólo se vive en la tabla de posiciones y en los promedios, sino que proyecta su peor imagen en la cotidianeidad de un club que pasa su peor momento dentro de la cancha y a nivel institucional.

A pesar de que los jugadores no quisieron realizar declaraciones sobre el tema, desde el entorno del club se recibió con mucho dolor una nueva intervención de los violentos que componen la barra de Quilmes.

“Si no se nos da queremos estar lo más tranquilos posible”, aseguró el volante del Decano Gabriel Ramírez.

A pesar de que están en una situación complicada en la tabla, el ex Lanús remarcó: “Sabemos que no hay que bajar los brazos y que tuvimos muchas oportunidades que no aprovechamos. Sabemos que de abajo salimos todos juntos”.

El equipo protagonizó un descenso impensado en la tabla, con una seguidilla de siete partidos sin sumar de a tres, y eso comenzó a pagarse con el promedio. Al respecto, Ramírez manifestó: “Reconocemos que el momento que se atraviesa es muy difícil de entender, pero nosotros no imaginábamos terminar así”.

Ahora, se vienen nueve puntos muy duros y que pueden ser la diferencia entre quedarse en la máxima categoría o descender a la B Nacional. “Contra Rafaela el partido va a ser muy duro”, aseguró el mediocampista del Cervecero.