Los piques no tardaron, y cada zambullida de boya se traducía en dorados bien gordos y combativos, con tamaños muy interesantes para el pesquero, pues solían pasar los 3 kilos holgadamente. Un compañero de otra lancha, llegó a meter una "chancha" de 7 kilos, tremendo trofeo para la zona. Logramos izar mas de 10 dorados, pero el guía no estaba conforme, pues sostenía que venía pescando mucho mejor antes de que la draga entrara en acción. Lo cierto es que vivimos una magnífica jornada donde también logramos un par de capturas a fondo. Eso sí, cuando se acabaron los bagres, no pudimos lograr uno más, pues a fondo los armados están a la orden del día atacando todo cebo que caía. Sin dudas, un paraíso pesquero en la puerta de casa.