Además, Bechera detalló que: "El 52% de los mayores de 60 años sufren una incapacidad para lograr una erección que les permita una relación sexual satisfactoria" y aclaró que de cada diez casos, en seis el problema es de origen vascular, con alteraciones en el flujo de sangre que entra y sale del pene.
"Utilizamos un equipo que genera ondas de choque de baja intensidad, una técnica inspirada en los aparatos que se usan desde hace años para disolver cálculos de riñón". Estas ondas ayudan a reactivar la circulación sanguínea en la zona, debido a su efecto angiogénico, "que favorece la generación de nuevos vasos sanguíneos", agregó el especialista al mencionado diario.
Para finalizar, Bechara aseguró que el tratamiento es "seguro, no tiene efectos secundarios y es indoloro".