En el caso de la esclerodermia sistémica, también conocida como esclerosis sistémica, se caracteriza por el desarrollo de fibrosis en la piel y en algunos órganos internos, en especial vasos sanguíneos, corazón, pulmones y riñones.
"Cuando el tejido normal de un órgano se reemplaza por tejido fibroso, dicho órgano deja de funcionar adecuadamente”, afirmaron los expertos.
Asimismo, advirtieron sobre la importancia de la valoración de la “afectación cutánea, ya que existe una relación entre la progresión de ésta y la aparición de nuevas lesiones viscerales (de órganos)”.
La esclerodermia es más frecuente en mujeres que en hombres y la prevalencia de la enfermedad es de 3 casos cada 10 mil habitantes.
La afección puede manifestarse en todas las edades, aunque tiene dos picos de incidencia, a los 30 y 50 años.
Entre las manifestaciones más comunes, la enfermedad se presenta con cansancio y debilidad, dolores articulares, con o sin inflamación (en el 30 a 40 por ciento de los casos), y musculares, con o sin pérdida de fuerza. En el 50 por ciento de los casos se registra hinchazón en las manos.
‘El diagnóstico es complicado”, advirtieron los expertos, y manifestaron que muchos de los síntomas son comunes o coinciden con los de otras enfermedades, en especial las del tejido conectivo, como artritis reumática y lupus.
La enfermedad no es hereditaria, aunque algunos especialistas consideran la existencia de una leve predisposición en familias con antecedentes de afecciones cardíacas.
Asimismo, expresaron que el proceso de la enfermedad implica una sobreproducción de colágeno y afirmaron que “cuando hay una sobreproducción de colágeno tiene lugar el engrosamiento y endurecimiento de las áreas afectadas, que suelen interferir en el funcionamiento normal de dichas partes