Aprendió la lección Arsenal. Ante Boca, por la Copa Libertadores, jugó con un hombre de más, perdió 2 a 0, y no pareció estar a la altura de la situación. Con All Boys, en Floresta, por el Clausura, ganó 2 a 0, con un expulsado en el primer tiempo pero con llegada, fuerza, actitud y hasta resto físico pese a la seguidilla de compromisos. El equipo del Viaducto se puso a tiro en la tabla, alejó más todavía el fantasma de la promoción, pero nadie quiere hablar de pelear el título. “Lo primero es sumar”, repitieron.
Fue la cuarta victoria consecutiva y de allí quedaron datos para tener en cuenta. Por ejemplo, el momento de Cristian Campestrini, una muralla, que atajó el penal de Mauro Mattos y lleva 480 minutos sin recibir goles. O la tarea de Luciano Leguizamón, con sus toques y corridas, más allá de los golpes y la gripe. Pero hubo más: la vuelta de Gustavo Blanco Leschuk y con gol, luego de haber jugado sólo por la Copa Argentina y el regreso con mucha ganas de Diego Torres, que no venía jugando seguido, pero mostró su capacidad y “cantó a todo pulmón” ese tanto que le dio a los de Sarandí la seguridad de un triunfo que debió ser más holgado.
Sin embargo, no todas son rosas por el Viaducto. Víctor Cuesta, que jugó su cuarto partido y medio consecutivo, vio la tarjeta roja en el penal y se desgarró el colombiano Carlos Carbonero, pieza importante en esta temporada. Además, una contractura dejó afuera a Emilio Zelaya y se verá si llega para la próxima fecha . A su vez, Jorge Córdoba tuvo un fuerte golpe en las costillas.