Diversos médicos del hospital Narciso López, encabezados por el doctor Juan Carlos Celhay, desde hace una década se ocupan de la salud de los Tobas en el Chaco donde viajan una vez al año, costeando sus propios pasajes. Si bien en los comienzos, esos profesionales aprovechaban sus vacaciones para ello, ahora realizan esa tarea como una extensión de sus trabajos en el hospital y de allí que mucho de los asistidos en esa provincia digan que se atienden en el Narciso López según destacó con marcado orgullo el profesional de la salud. Junto con el doctor Celhay viajan la infectóloga Beatriz Ceriani y el bioquímico Carlos Colombo junto con otros residentes. También forman parte del grupo el infectólogo del hospital Muñiz doctor Juan Carlos Sauini y el cardiólogo y especialista en Chagas del hospital Santojanni doctor Sergio Auger, porque la vinchuca aún esta presente en las chozas de esa comunidad. Para costearse los pasajes realizan rifas, mientras que la Asociación de Profesionales mediante el CICOP les efectúa donaciones de distintos elementos. De acuerdo al doctor Celhay, la idea de ayudar a los Tobas o Compi como se llaman ellos comenzó hace unos 20 años, cuando como médico toco ginecólogo notó las dificultades de diálogo que se planteaban entre profesionales y la población en general. A su vez explicó: “Desde el punto de vista del lenguaje, la población mueve un código y nosotros otro, lo que dificulta muchas veces cosas que deberían estar más aceitadas”. Esa dificultad le hizo notar que más del 60 % de la población del Conurbano que se atiende son emigrados en primera y segunda generación del interior del país y sobre eso dijo que “hace que los códigos sean diferentes y esa dificultad es notoria en el interior y más aún cuando se trata de pueblos originarios”. A partir de esa realidad, comenzó a tener contacto con los Tobas notando el nivel de exclusión que tenía esa comunidad, a la en los últimos 150 años, fueron sacando de su habitad. Por eso, los lugares que ocupan actualmente no son los originales, dado que eran pueblos costeros y cercanos al agua, pero ahora, la mayoría de los cursos de agua están cercados, lo que modificó su forma de vida y su salud. Esa población recorría el territorio según las estaciones obteniendo del medio natural y también cultivando y cosechando su alimento. Pero el haberle sacado territorio tuvo grandes implicancias por lo que decidieron ocuparse de lo que podían, de su salud. Desde los primeros contactos dijo: “Comenzaron a pedirnos cosas”, aunque reconoció que no siempre pueden complacerlos y en algunos temas deben decirles que no pueden satisfacer, como el caso de odontólogos, dado que no cuentan con esos profesionales en el grupo. Las poblaciones que visitan tiene sus propias comisiones de salud, y ellos son lo encargados de avisar donde atendemos, que alguna veces se encuentran a 30 kilómetros de distancia y a los cuales los nativos llegan caminando. Para atenderlos, esos médicos llevan sus propios elementos, además de remedios que obtienen mediante donaciones.