Para Amalia que vive en la calle Názar, el problema no perjudica sólo a vecinos de Damonte sino que “afecta a toda la barriada”. Dio ejemplos: “por los desperdicios que se arrojan sobre las piedras amontonadas en la zona abundan las ratas”, para agregar que “cuando hay reuniones en el Centro de Jubilados los remises no entran y tampoco las ambulancias cuando son necesarias”. Otro de los problemas es que por Damonte circulan dos líneas de colectivos y que al estar cerrada, ahora lo hacen a contramando por Blanco Encalada con el peligro que ello implica.