De Avellaneda: La Tukana es una banda fundada a fines del 2010 en Avellaneda y que siempre dice presente en casi todos los espacios musicales del Sur del Gran Buenos Aires. De poco va creciendo y suma personas de otros distritos dentro de su público, que la sigue a todos lados de manera incondicional. Además, esta posee una virtud que muy pocos conjuntos tienen: Interactúan cara a cara con sus fans, más allá del escenario.
Este grupo sureño que realiza una mezcla muy particular, porque combina el rock con el candombe, posee siete integrantes que le trasmite alegría a la gente: Marcelo Lauzao, voz; Carlos Gullota y Mauricio Muras, guitarras; Matías Campos, batería; Maximiliano Cataffo, batería; Diego Gulotta, trompeta; y Candela Pereira, saxo.
“Los seis en sus comienzos empezamos a tocar en una edificación abandonada de Dock Sud, que tenía mucho espacio verde alrededor y un día se presentó una señora con un tucán en el hombre y nos dijo si se podía quedar en ese lugar. Y por eso le pusimos La Tukana”, indicó Marcelo, en relación al nombre de la banda.
Más allá del mix entre el rock y el famoso ritmo uruguayo, tocan ska, reggae, funk y baladas. “Hacemos canciones de todos los gustos nuestros, lo buenos es que ofrecemos una gran variedad”, expresó el vocalista y añadió que “las letras de la banda tocan distintos temas de la vida. Si bien uno puede componerlas, las evaluamos entre los integrantes. Hacemos un trabajo en equipo siempre”. Y obviamente como toda banda comprometida con la gente, transforma en música los problemas del sistema.
Además, participa de eventos solidarios como por ejemplo en un recital denominado “Todos por Nico” para ayudar a un niño llamado Nicolás Borjas que necesita viajar a Asia para realizarse un tratamiento. “El grupo siempre está en esta especie de recitales solidarios, eso también forma parte de nosotros. También tocamos en defensa de centros culturales y fábricas”, señaló el vocalista.
Con respecto a la relación con el público, la agrupación de Avellaneda mantiene un espíritu under, ya que reduce la distancia entre el escenario y el público.