En su rol de vecina, Delia también proyecta posibles espacios para difundir no sólo sus cuadros, sino todas las manifestaciones que puedan producirse en Lanús. En este sentido, destaca: "La verdad es que tenemos una hermosa Universidad de Lanús (UNLa), con accesos a espacios inmensos para desarrollar diferentes áreas del arte. Quizás la Escuela de Bellas Artes de Lanús está un poco relegada a un lugar con poca prensa e inmersa en un antiguo método de estudio que hace que se la observe con escaso interés. Lo que se añora siempre es no tener espacios públicos, preparados para mostrar, galerías populares, se me ocurre denominarlas, donde se puedan recibir proyectos artísticos y llevarlos a cabo".
La decisión de no alejarse del barrio que la vio crecer quizá tenga mucho que ver con la impronta familiar con la que acunó su camino en el arte. Nieta e hija de artistas, inclusive hasta sus hermanos continuaron con las motivaciones de sus padres.
"'Mi abuelo, Francisco Amor, fue cantante de tangos de la orquesta de Francisco Canaro, actor y luego de un tiempo descubrí que pintaba muy bien al óleo. Mi abuela era artesana y excelentísima bordadora. Ellos eran los padres de mi padre, que es cantautor o juglar, como le gusta que lo denominen, y junto con mi madre, una incansable trabajadora en muchas áreas, apoyaron siempre mi amor por el dibujo y los colores", explicó Iglesias.
Hija pródiga y a veces ignota, Delia suele ser nombrada entre reconocidos artistas, mientras camina por las calles de Remedios de Escalada como cualquier vecina. "Creo que tomaría como un prejuicio el hecho de pensar que sólo en Capital se puede tener un reconocimiento válido", concluyó.