La expectativa viene de arrastre; desde hace un par de semanas al Docke se lo venía “apurando” para que se declare campeón, pero la resistencia del Cuerpo técnico, como así también de los jugadores, nunca entraron en el festejo anticipado. Claypole se puso en ventaja a poco de comenzar el partido y desde el gol se le hizo difícil al partido a los muchachos del Docke. Los nervios le ganaron la pulseada a varios jugadores y además tenían que luchar contra la aptitud de Claypole que hacía todo el tiempo que podía. Y así luchó, también lo acechaba el estado del campo en muy mal estado. Entonces el juego por abajo del once visitante se entorpecía. Lamentablemente la cancha estaba para jugar al pelotazo. A los 35 hubo una jugada dudosa en el área local pero el árbitro Luciano Esker no la vio. Claypole estaba jugado a la contra, y así era el partido, entre los tiempos del Docke que crispaban y el negocio del local. A los 44, Miramonte empató el partido, había ido varias veces, mal pero había buscado el arco local. Lo tuvo un minuto ante y la pelota se fue al corner, a la vuelta, Miramonte le puso justicia al partido. Después se jugó un minuto más, pero el Docke lucía mucho más tranquilo aunque Claypole terminó apurándolo con un tiro de esquina. En la segunda mitad Claypole salió con la premisa de mantener la pelota lo más lejos posible de su arco y por eso no dudó en sacarla apelando al pelotazo para llevar el partido al medio campo. Por las radios llegaban los resultado de otros partidos, el uno a uno no le servía al Docke para consagrarse. El partido tomó una línea que a Dock Sud no le servía porque Atlas ganaba y su empate lo encaminaba a seguir esperando su consagración en la próxima fecha. El partido era a pura fricción y en ese mal estado del campo donde no se podía jugar fútbol el empate era negocio aunque tuviera que posponer el festejo para más adelante. Claypole, ese viejo rival de mil batallas era un digno rival. En la medianía de la etapa, el partido no era bueno, pero estaba abierto y eso le daba cierto matiz que entretenía y “daba” para que los presentes en la cancha siguieran con atención cada jugada.