"Siempre creímos que lo podíamos lograr. Se lo dedico a mi familia y a todos los que luchamos para poner a Arsenal en este lugar", contó Alfaro rodeado de su familiares. "Me hubiese gustado jugar una final con Tigre porque ellos también se merecían el campeonato. Y si la teníamos que jugar, me tenía mucha fe", confesó "Lechuga", aunque su apodo no se escuchó casi nunca en el Viaducto.
Para el entrenador, la figura fue el propio equipo y lo más importante es que "ningún jugador sobresale del resto". "Nosotros no tenemos estrellas y eso los jugadores lo tenían claro", enfatizó. "A los muchachos les dije que teníamos la oportunidad de quedar en la historia del club y lo entendieron bien. Estaban ansiosos, pero manejar el grupo es mi tarea y me llena de orgullo lo que consiguieron", relató.
Alfaro, confesó que "no soñábamos con ser campeones, pero había que hacer una buena campaña para no tener problemas con el descenso". "Obviamente, uno siempre quiere salir campeón, pero no es de todos los días conseguirlo con un equipo como éste", añadió -por último- el técnico campeón.