Lanús, por su parte, se dividía en la ganas de Regueiro, en su vuelta tras la lesión en la zona de las costillas, y la capacidad de manejo de Pereyra. Ambos uruguayos eran los estandartes del grana, aunque sin lastimar con seriedad.
El complemento empezó similar. La sagacidad del Tomba fue por el empate. Buscó, intentó, generó y no encontró. Es que, para colmo, Lanús volvió a golpear rápido. A ocho minutos de iniciado el período, Goltz conectó un centro a la cabeza de Regueiro y convirtió el 2 a 0. Fue un sopapo para el visitante. Había sido el que propuso el mayor desgaste y, sin embargo, la efectividad del rival, lo dejaba con las manos vacías.
Desde allí, el Granate se relajó. Manejó los tiempos, aunque sin presión, carente de profundidad. Y comenzó a ser ayudado por el reloj, aliado circunstancial. Las oportunidades esporádicas de los cuyanos corrieron por cuenta de centros que no generaron peligro.
Lanús volvió a ganar después de dos compromisos en los que había padecido una caída y un empate y sumó de a tres como local por primera vez en el torneo Inicial. Siete unidades indican las estadísticas, que invitan a creer en la recuperación definitiva.