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11 de septiembre 2012 - 12:08
El Granate fue efectivo y ganó de local
Lanús ganó por primera vez en la Fortaleza en la era Barros Schelotto a partir de los goles de Pereyra, en la etapa inicial, y Goltz, en el complemento. El Tomba estuvo mejor pero sufrió la contundencia local.
Se hizo esperar pero llegó. Lanús alcanzó ayer la primera victoria como local en el torneo Inicial después de vencer por 2 a 0 a Godoy Cruz. El equipo que conduce Guillermo Barros Schelotto convirtió en el comienzo de cada uno de los tiempos y de la mano de Mauricio Pereyra y Paolo Goltz, quienes firmaron en la red. Así, sumaron tres puntos fundamentales para recuperar el terreno perdido en las últimas semanas.

Golpeó rápido y se refugió. Así se podría sentenciar la realidad del primer período para el dueño de casa. Cuando Pereyra selló en la red el grito de gol, la tranquilidad se hizo presente en la Fortaleza de Guidi y Arias. El desahogo fue tan fuerte que perduró la anestesia. Corrían tres minutos y en la la misma jugada se evidenció aquello que extrañó el conjunto sureño a lo largo de las jornadas previas: La ambición y precisión de Mario Regueiro. El uruguayo desbordó por el sector izquierdo y envió un centro que no pudo conectar Junior Benítez pero que, a partir de la falla del arquero Sebastián Torrico y la astucia de Gonzalo Castillejos, rebote de por medio y con la aparición del goleador del caso por sorpresa, el Granate festejó

Sin embargo, la calma que prosiguió a la adrenalina de la situación, propició la jerarquía del rival de turno. Los mendocinos tomaron posesión del balón y generaron no menos de cinco ocasiones claras para devolver la paridad. Aun así, la falta de puntería, la carencia de paciencia para definir con el arco en libertad y las positivas atajadas de Agustín Marchesín, permitieron que el local se quedara con el cero en la valla.

La primera estuvo en los pies de David Ramírez. Tras pase de su homónimo de apellido, el artillero Rubén, el Mago envió la pelota por encima del travesaño. Al poco tiempo, fue el propio tanque el que tuvo la chance pero estuvo impreciso. Los últimos quince minutos de la etapa inicial hilvanaron las opciones desperdiciadas de Nicolás Castro y Mauro Obolo, éste último por duplicado. En torno al ex Atlético Rafaela, quedó sólo frente a la portería pero mandó la pelota lejos cuando el arquero lo presionó. Para el ex Vélez y Arsenal la historia pasó por la lucidez de Marchesín, que le ahogó el festejo en ambas instancias.

Lanús, por su parte, se dividía en la ganas de Regueiro, en su vuelta tras la lesión en la zona de las costillas, y la capacidad de manejo de Pereyra. Ambos uruguayos eran los estandartes del grana, aunque sin lastimar con seriedad.

El complemento empezó similar. La sagacidad del Tomba fue por el empate. Buscó, intentó, generó y no encontró. Es que, para colmo, Lanús volvió a golpear rápido. A ocho minutos de iniciado el período, Goltz conectó un centro a la cabeza de Regueiro y convirtió el 2 a 0. Fue un sopapo para el visitante. Había sido el que propuso el mayor desgaste y, sin embargo, la efectividad del rival, lo dejaba con las manos vacías.

Desde allí, el Granate se relajó. Manejó los tiempos, aunque sin presión, carente de profundidad. Y comenzó a ser ayudado por el reloj, aliado circunstancial. Las oportunidades esporádicas de los cuyanos corrieron por cuenta de centros que no generaron peligro.

Lanús volvió a ganar después de dos compromisos en los que había padecido una caída y un empate y sumó de a tres como local por primera vez en el torneo Inicial. Siete unidades indican las estadísticas, que invitan a creer en la recuperación definitiva.