La ciudad de Lanús es pura fiesta. El festejo se adueñó del Granate, que ya se aseguró su lugar en los octavos de final de la Copa Libertadores a partir de la combinación de resultados que se dio en la quinta fecha del grupo 2. Tras la goleada 6 a 0 sobre Olimpia de Paraguay en la “Fortaleza” de Guidi y Arias, el conjunto que conduce Gabriel Schurrer necesitaba una mano del Emelec para confirmar su pasaje a la siguiente fase con una jornada de antelación.
Y el elenco ecuatoriano superó 3 a 2 a Flamengo en condición de local, algo que le permitió a los sureños no sólo abrochar su lugar de privilegio sino quedar prácticamente como líderes de la zona. Por eso, en el plantel todo es algarabía. Esa sensación es la que intentarán trasladar al Torneo Clausura cuando se enfrenten mañana con Colón, en Santa Fe. Allí, Lanús buscará aplicar la misma fórmula con la que aprovechó su supremacía y alcanzó por segunda vez en su historia la clasificación entre los mejores 16 equipos de América.
Desde las 17.10, el Granate tendrá una parada difícil en el ámbito local, pues deberá mejorar su performance si pretende despegarse del fondo de la tabla de posiciones donde se encuentra ubicado con siete unidades junto a Olimpo de Bahía Blanca y Atlético Rafaela. Una victoria es la premisa, ya que de los últimos seis encuentros, fueron cinco derrotas y apenas una igualdad, ante Boca, en la Bombonera. En territorio sabalero y con el ánimo por el cielo, las chances se acrecientan para que la recuperación sea definitiva.
Tranquilidad
Así lo consideran en el seno del equipo y lo hacen saber. “Estamos más tranquilos. La verdad que necesitábamos un triunfo como el que obtuvimos en la Libertadores”, destacó el mediocampista Mauro Camoranesi. A su vez, en torno al rendimiento expuesto en la cancha, puntualizó: “Sacamos a relucir nuestra mejor imagen, mostramos un nivel de juego muy bueno y, por suerte, al abrir rápido el partido, todo se nos sirvió en bandeja para festejar. Ahora hay que disfrutar y pensar en el próximo encuentro por el campeonato local frente a Colón”.
El campeón del mundo con Italia en 2006 convirtió su primer tanto con la camiseta granate luego de 36 partidos que lleva disputados en la institución sureña. Y así lo valoró. “Es una alegría muy grande. La verdad que lo necesitaba y me pone muy contento porque pude ayudar al equipo a conseguir el triunfo. Esperemos que se pueda dar más seguido”. Además, priorizó el análisis sobre los puntos más altos del elenco a la hora de encontrar la superioridad sobre el rival paraguayo. “Fuimos precisos, atacamos con inteligencia y no le dimos espacio al rival para que se recuperara. Después, con la tranquilidad, los goles fueron apareciendo”, señaló.
Ahora la tómbola gira hacia el Clausura. Allí, un triunfo es vital y será el paso previo al choque del jueves próximo cuando Lanús vaya a Río de Janeiro para visitar a un Flamengo obligado a conseguir los tres puntos si pretende continuar con aspiraciones de clasificación. Antes, otro rojo y negro estará en el camino. Un Colón irregular, al que el Granate sabe que puede vencer si acaso insinúa un poco del poderío que logró mostrar por la Copa. Una meta, nada sencilla.
Epígrafe: Lanús ya está en octavos.