Será el viernes venidero la cita con el secretario -el área fue creada hace unos meses, antes era sólo dirección- para que baje al recinto. Lógicamente, las repercusiones del caso no tardaron, hubo quienes interpretaron que el apoyo oficialista al pedido del concejal de Unión por Avellaneda tuvo “errores en la votación” y que el proyecto “era confuso”‘.
Pese a la tirantez entre concejales “ferraresistas” y “cachistas” en el marco de la lucha por la futura conducción del peronismo local, no se vislumbra una ruptura del bloque a raíz de que el propio intendente habló con la presidente de la bancada Sandra Alice, para bajar los decibeles de una cuestión que casi estalla en llamas hace un par de sesiones entre partidarios de Jorge Ferraresi y Baldomero Alvarez de Olivera.
En los considerandos del decreto aprobado por el cuerpo colegiado, se señalaron falencias en el mayor polideportivo comunal, como que “la pileta principal no estaría en condiciones de ser utilizada en el futuro inmediato”; y a diferencia de años anteriores no se estaría proyectando el funcionamiento de las piletas para uso público y familiar.
Según se expresó en el texto, “hay caminos internos dentro del mismo predio que estarían intransitables; el alambrado perimetral de la pileta no sería el adecuado para un espacio público con presencia de niños; la tradicional e histórica pista de atletismo sólo serviría para ser utilizada informalmente, ya que no cuenta con los andariveles reglamentarios debidamente demarcados” y “no se visualiza presencia policial en los alrededores, lo que haría inseguro la concurrencia al lugar”.
También se sostuvo que “hay conexiones eléctricas expuestas en lugares públicos y una fosa con chapas oxidadas y que existen en el predio gran cantidad de animales sueltos
en estado de abandono configurando un daño para los mismos y un peligro para las personas que hacen uso de las instalaciones”.