Mientras tanto, el que está más cerca, aunque sin tanto revuelo mediático, es el juvenil de Ferro Jorge Pereyra Díaz. El trámite para incorporarlo está más que encaminado, pero la burocracia le juega una mala pasada al Grana. Es que el conjunto de Caballito transita una quiebra desde 2002, algo que implica que cada oferta por un jugador de su plantel tenga que ser analizada por un Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial. Allí interviene el Organo Fiduciario de Administración, encabezado por Margarita Braga.
¿Qué ocurre? La propuesta de Lanús, de 300 mil dólares por el cien por ciento, debe esperar unos días por si otra entidad tiene un número que satisfaga más a las partes involucradas. Si bien tanto los dirigentes de Ferro como el propio jugador ven satisfactoria la intención del granate, la ley establece los parámetros y hay que aguardar la confirmación. ¿Qué complica el panorama? La feria judicial de enero. Es que ese lapso es el que debería esperarse para sellar la incorporación.