ver más
14 de septiembre 2010 - 00:00
La talabartería está aún vigente en Lanús
Alejandro Orencio Pérez es un referente del oficio
En Lanús Oeste el oficio de talabartero tiene en Alejandro Orencio Pérez -58 años- a uno de sus máximos exponentes en el taller “El Recuerdo” de 25 de Mayo 1160, donde desde hace casi 40 años da formas al cuero con pocas herramientas. En el oficio lo introdujo su suegro Juan Carlos Cuatrochi, retirado, y ahora su hijo Diego Hernán -de 28 años- comenzó a transitar el mismo camino. Si bien su antecesor comenzó en 1946 en la ya desaparecida casa Butaban, para luego independizarse e instalar su taller y tuvo una época de mucha demanda de artículos; a Pérez le tocó una suerte distinta y tuvo que remar muy fuerte para poder seguir adelante. Ocurrió que a diferencia de las décadas del ‘40 y ‘50 donde los caballos y carruajes abundaban en Lanús y el conurbano, en 1970 la talabartería estuvo a punto de desaparecer como fue desapareciendo la tracción a sangre de las grandes ciudades. Frente a esa realidad, dijo que “le pusimos fuerza y salimos a buscar clientes”. Otro de los factores que posibilitaron la continuidad fue el resurgimiento de Centros Tradicionalistas que en Lanús llegaron a ser más de seis, y a cuyos integrantes “les facilitamos el acceso a los elementos para sus caballos”. De ese modo, se convirtieron en proveedores de muchos hombres sostenedores de la tradición.
Unica materia prima
El cuero curtido es la única materia prima que utiliza Orencio para la fabricación de la totalidad de sus artículos. Otros elementos empleados son punzones, agujas rectas y curvas además de sus manos, que pasan por el cuero como una caricia. En cuanto al tiempo que emplea en la fabricación de un arnés para carro, que se compone de anteojera, silleta, pechera y riendas, son unos quince días.